Durante una conferencia, la psiquiatra española Marian Rojas Estapé reflexionó sobre esta dualidad, compartiendo posteriormente un fragmento en su cuenta de Instagram. La experta narró sus propias dificultades para establecer límites y destacó que aprender a seleccionar también implica aceptar ciertas renuncias.
“Me di cuenta de que la clave de la vida era aprender a renunciar sin culpa, sabiendo elegir lo mejor en cada momento”, expresó. Esta afirmación encapsula una perspectiva sobre el autocuidado que no se limita a deshacerse de obligaciones, sino que se centra en reconocer qué debe tener prioridad en cada etapa de la vida.
Rojas Estapé indicó que, durante un largo período, sintió que debía estar siempre disponible para quienes requerían su asistencia y que tenía que manejar cada responsabilidad de la mejor manera posible. En este contexto, manifestar un “no” le parecía incompatible con su compromiso hacia los demás.
“Yo no sabía decir que no. Pensaba que la clave de la vida era ayudar a todo el mundo siempre que pudieras y hacerlo todo lo mejor posible”, recordó en su presentación.
La dificultad para rechazar una propuesta suele asociarse al miedo a decepcionar, ser percibido como egoísta o no estar a la altura de las expectativas ajenas. Por esta razón, muchas personas aceptan compromisos a pesar de no tener el tiempo o la energía suficientes para mantenerlos.
Para la psiquiatra, cambiar esta conducta fue un proceso complicado. “Me parecía imposible, porque yo misma aprendí a decir que no”, comentó al reflexionar sobre el momento en que comenzó a evaluar su forma de responder a las demandas diarias.
Uno de los ejes fundamentales en la reflexión de Rojas Estapé es que las renuncias no siempre tienen la misma duración. Algunas decisiones pueden ser temporales, mientras que otras pueden extenderse a lo largo de períodos más prolongados.
“Me di cuenta de que había épocas de la vida en las que había que renunciar a ciertas facetas, a ciertas cosas que nos gustan, en favor de otras que son más necesarias”, explicó.
Factores como una necesidad familiar, un proyecto profesional, problemas de salud o un momento de agotamiento emocional pueden requerir que ciertas actividades pierdan protagonismo. Sin embargo, esto no implica que dejen de ser valiosas ni que deban abandonarse por completo.
“A veces son momentos de la vida; otras veces, semanas; otras, días, y otras veces, años”, agregó. La duración está sujeta a las circunstancias y a lo que cada individuo considere prioritario.
La propuesta de la especialista se distancía de una noción de autocuidado reducida al descanso o a estos momentos de recreación. Cuidarse también incluye evaluar compromisos, gestionar la energía y reconocer que no es posible abordar todos los aspectos de la vida con la misma intensidad al mismo tiempo.
Para Rojas Estapé, la clave radica en “saber elegir lo mejor en cada momento”.
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