El 27 de mayo, Quiroga presentó un certificado médico de un especialista de Río Gallegos, argumentando su imposibilidad para comparecer como testigo en el juicio que investiga el circuito de sobornos que operó entre 2003 y 2015 desde el Ministerio de Planificación Federal, con la complicidad de numerosos empresarios.
Tras permanecer en paradero desconocido durante casi un mes, Quiroga presentó documentos médicos para evitar su citación en el juicio que lleva a cabo el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7).
El informe señalaba un “cuadro compatible con HTA, dilatación de aorta ascendente”, recomendando tratamiento médico y reposo por tres días. A raíz de esto, el Tribunal decidió no cancelar su citación de forma definitiva, solicitando informes médicos adicionales. En este sentido, su declaración se encuentra “en pausa”.
El Ministerio Público Fiscal, representado por León, quien la incluyó entre los testigos a escuchar en el juicio, no desistió de su convocatoria.
El primer informe médico también hacía referencia a que Quiroga estaba bajo seguimiento por un “aneurisma de aorta ascendente”, lo que llevó a sugerir que se mantuviera alejada de situaciones que pudieran generar estrés, complicando así su salud. Se mencionó que la ex secretaria no estaba bien emocionalmente y que una exposición a preguntas que pudieran alterarla podría agravar su estado. En este sentido, se enfatizó que su situación emocional era delicada.
Desde entonces, los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli solicitaron la elaboración de un nuevo informe por parte del cuerpo de peritos médicos.
Este martes, al concluir la audiencia del juicio, se informó sobre la incorporación de dos informes con conclusiones opuestas. El primero, del Cuerpo Médico Forense, amplió la evaluación hecha anteriormente, permitiendo la posibilidad de que Miriam Quiroga sea citada por el Tribunal. El 7 de agosto, ingresó un informe psicológico y psiquiátrico que determinó que “se encuentra en condiciones de presentar declaraciones como testigo, de forma telemática y con los apoyos afectivos correspondientes”. Sin embargo, el 13 de agosto, un segundo informe del cuerpo médico forense recomendó que “se evite citarla a declarar como testigo en función de su informe médico”.
Ahora, la fiscal León será quien se pronuncie sobre esta situación y determine si insistirá en su citación como testigo. Una vez concluida esta fase, la decisión final corresponderá al TOF 7.
Durante las audiencias de mayo, Hilda Horowitz, ex pareja del chofer Oscar Centeno, autor de los cuadernos, mencionó su relación con Miriam Quiroga. En su declaración, contó que, años atrás, al encontrar cuadernos y documentos sobre propiedades y el negocio de remises de su ex pareja, optó por entregárselos a Quiroga. Según Horowitz, Quiroga fue el nexo con el exfuncionario Roberto Baratta para la destrucción de esos documentos. Cuando se le solicitó evidencia de su afirmación, mencionó mensajes publicados desde el celular del ex funcionario.
Quiroga había sido citada formalmente por el TOF 7 para testificar a fines de mayo de 2026. Tras varias semanas de búsqueda infructuosa, reapareció y se puso a disposición del tribunal, pero adelantó que no asistiría a las audiencias por prescripción médica. A través de su hijo y declaraciones a la prensa, informó que sufre “problemas de salud muy importantes, cardiológicos y un cuadro severo de estrés” que le dificultan afrontar el clima hostil de las audiencias, quedando a la espera de una reprogramación o definición sobre el modo de receptar su testimonio.
En su declaración inicial ante el fiscal Carlos Stornelli, Quiroga validó y detalló el supuesto engranaje de recaudación ilegal. Se refirió a los “cuadernos personales de Néstor Kirchner”, asegurando que el expresidente llevaba anotaciones sobre quienes le debían dinero.
Además, narró que el exsecretario privado de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz, le reveló que en esas libretas se registraban los saldos de los sobornos que debían los empresarios beneficiados con contratos públicos. Su relato incluyó referencias a movimientos de bolsos. Quiroga aseguró haber visto la entrada de bolsos a las oficinas gubernamentales, citando a José María Olazagasti, un colaborador cercano de Julio De Vido en el Ministerio de Planificación, como quien transportaba esos bolsos en múltiples ocasiones.
Miriam Quiroga, en una aparición previa en un programa de televisión, confirmaría el incidente en el que Daniel Muñoz salió del despacho presidencial con un bolso, preguntándole de manera irónica si quería saber cuánto pesaba o qué contenía.
En su testimonio, también mencionó haber escuchado a Néstor Kirchner pedir la instalación de una puerta blindada destinada a la supuesta bóveda ubicada en la residencia familiar de El Calafate.







