Una de las historias más asombrosas de su trayectoria remite a su paso por el Johor Darul Ta’zim en Malasia, donde se convirtió en el primer argentino en formar parte del equipo del príncipe. Núñez tuvo un rendimiento notable, con 25 goles en 21 partidos, y durante este periodo recibió una invitación inesperada. Lo que descubrió al llegar al palacio superó cualquier expectativa: enormes jaulas, cada una conteniendo un gato persa y un empleado dedicado únicamente a su cuidado. “Yo no podía creer, cuando entré no lo podía creer”, recordó.
Frente al príncipe, y sintiendo una fuerte dosis de nervios, Núñez recibió una carpeta con dos fotos para que eligiera a su próximo compañero de equipo: Pablo Aimar o el Chori Domínguez. Elegió a Aimar, quien a un mes después de la decisión se unió al club en Malasia.
La carrera de Núñez también incluyó su paso por Grecia, donde vivió uno de los momentos más tensos de su carrera futbolística. Durante su estancia en el Olympiacos, jugó en la Champions League contra el Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu. Ingresó desde el banco con la indicación de jugar de “doble cinco”, pero las instrucciones estaban en griego. “No entendía nada, entre los nervios de estar en el Bernabéu, contra el Real Madrid, y además íbamos ganando”, relató. En su primer contacto con el balón, cometió falta sobre Ruud van Nistelrooy y recibió una tarjeta amarilla. Al concluir el partido, su atención se centró en otro aspecto: se llevó cuatro camisetas del plantel merengue, incluyendo las de Javier Saviola, Gonzalo Higuaín, Fernando Gago y Roberto Soldado. “Me desesperé”, confesó entre risas.
En otra etapa de su experiencia en Grecia, en el OFI Creta, enfrentó problemas con los pagos. Tras seis meses sin recibir su salario, el presidente del club prometió mil euros a cada jugador si lograban ganar un partido de copa. Tras vencer, el dirigente sugirió usar ese dinero para apostar en otra competencia de la que aseguraba tener información privilegiada. Los jugadores aceptaron, y al ganar esa apuesta recibieron cuatro mil euros cada uno, narró Núñez.
El tema del peso fue otro punto clave en la charla. Núñez compartió que llegó a jugar un partido profesional con 112 kilos durante su tiempo en Mushuc Runa de Ecuador en 2015. Antes de viajar, envió al club una imagen de su juventud. Sin embargo, al aterrizar en Quito, el representante del club lo esperaba con un cartel y no lo reconoció. “Soy yo”, le afirmó Núñez, a lo que él contestó que no podía ser. El club lo alojó por un mes en la casa de entrenamiento de la selección ecuatoriana para que pudiera recuperar su forma física. En la fecha límite del cierre del libro de pases, le ofrecieron un sueldo mucho menor al que había acordado y se vio obligado a firmar.
En Independiente, el apodo “Gordo” se convirtió en habitual durante los entrenamientos. El entrenador Américo Tolo Gallego llevaba un registro en un cuaderno de las veces que los compañeros lo llamaban así. Con las multas recaudadas, organizaba asados para el equipo. “Cada vez que me decían gordo, iba anotando. Después lo juntaba y hacía un asado”, comentó Núñez, aclarándole a todos que el apodo lo acompaña desde las divisiones menores y nunca le ha incomodado.
Uno de los episodios más difíciles de su vida ocurrió en 2019, cuando fue detenido por la venta de un auto con documentación adulterada. Según relató, había comprado un vehículo y lo dejó en manos de un vecino antes de marcharse a Ecuador. A su regreso, se enteró de que el auto era robado. El vecino hizo la denuncia y le rechazaron tres fianzas. “Estuve casi seis meses en Marcos Paz y después en Comodoro Py, para mí fue un montón, parecieron diez años”, confesó. Desde el primer día tuvo que enfrentarse con fuerza para proteger sus pertenencias. “Nadie me iba a sacar nada. Soy un pibe de barrio y sé cómo es”, concluyó.







