Según lo informado por la aerolínea en un comunicado, el nuevo vuelo (PUE902) partirá del Aeropuerto Internacional de Natal el martes 25 de agosto a las 18.50 y se prevé que llegue a Madrid el miércoles 26 a las 7.40, en ambos casos según el horario local. La compañía también aseguró que ofrecerá alojamiento y asistencia a los pasajeros, y que su personal local se encargará de coordinar los traslados hacia el aeropuerto.
El vuelo original, designado como PU502, había despegado del aeropuerto de Ezeiza en Argentina pasadas las 16 del domingo. Sin embargo, alrededor de las 22, la aeronave se desvió de su ruta programada y aterrizó en Natal por “razones de seguridad”.
Desde Plus Ultra manifestaron que el problema técnico estaba previsto en los procedimientos establecidos por la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA), aunque no especificaron la naturaleza de la falla que obligó a interrumpir el viaje.
En el comunicado fechado el 24 de agosto, la aerolínea solicitó a los viajeros que se mantuvieran en los hoteles asignados y que tuvieran sus teléfonos celulares disponibles para recibir actualizaciones sobre la situación. Además, informaron que los horarios de los traslados al Aeropuerto Internacional de Natal serán comunicados por su personal de asistencia local.
El alojamiento para los pasajeros había sido un tema de controversia tras el aterrizaje de emergencia. Algunos afectados relataron que, tras ser trasladados a diferentes hoteles en la madrugada, se encontraron con la falta de habitaciones disponibles. Algunos huéspedes indicaron que les comunicaron que el costo del alojamiento no había sido cubierto por la aerolínea, lo que llevó a que varios de ellos tuviesen que esperar durante horas en el aeropuerto mientras la situación se resolvía.
Bárbara Blum, residente en España, comentó que su madre Adriana, de 77 años, formaba parte de los pasajeros afectados y estuvo más de un día sin dormir. Relató que su grupo llegó a uno de los hoteles cerca de las 2 de la madrugada, pero no pudo alojarse debido a la falta de disponibilidad. Por su parte, Diego Portela, cuyo padres, ambos de 80 años, estaban en el vuelo, cuestionó la asistencia ofrecida inicialmente por la aerolínea. Finalmente, el lunes por la tarde, sus padres fueron reubicados en un hotel con alojamiento y comidas proporcionadas.
“Lamentamos sinceramente las molestias ocasionadas por esta situación y agradecemos su comprensión, paciencia y colaboración mientras trabajamos para restablecer la operación con las máximas garantías de seguridad”, comunicó la empresa.







