La situación de los bonos del Tesoro de EE.UU. refleja una marcada inestabilidad. Los rendimientos a 30 años se sitúan en torno al 5,245%, muy cerca de sus máximos recientes, con un incremento acumulado del 11% en el último semestre. Ante esta volatilidad, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha intervenido con una estrategia de recompras de “Treasuries” a largo plazo que podría superar los u$s4.000 millones por emisión. Con estas señales de mercado, la administración busca demostrar que las rentabilidades actuales no coinciden con los fundamentos económicos y combatir la escasa liquidez en los tramos más largos de la curva.
Análisis de los desafíos fiscales
El panorama fiscal presenta desafíos estructurales de gran magnitud que generan dudas en los inversores. El déficit presupuestario ya supera el 6% del PBI, impulsado por una carga de intereses anuales de u$s1,2 billones. Esta presión financiera se da en un contexto donde la deuda total de Estados Unidos ha cruzado la barrera de los u$s40 billones, lo que plantea serios interrogantes sobre la viabilidad de la consolidación fiscal y los recortes de gastos necesarios para estabilizar las cuentas públicas.







