Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, lanzó una dura advertencia sobre el estado crítico de la infraestructura argentina bajo la administración de Javier Milei. En una denuncia que escala tanto en el plano político como en el judicial, el funcionario señaló un abandono sistemático de las rutas nacionales y la parálisis total de proyectos estratégicos, transformando lo que debería ser una gestión de Estado en lo que calificó como un “plan de negocios” que ignora el desarrollo federal.
Durante una extensa entrevista, Katopodis puso el foco en la opacidad del manejo de los recursos públicos. Específicamente, denunció que los fondos provenientes del impuesto a los combustibles, que por ley tienen una asignación específica para el mantenimiento vial y obras hídricas, están siendo desviados o retenidos por el Palacio de Hacienda para sostener el superávit fiscal. “Es una estafa a cielo abierto: nos cobran un impuesto a todos los argentinos con la promesa de caminos seguros y obras contra inundaciones, pero las obras no se hacen y la plata desaparece en el agujero negro del ajuste de Caputo”, sentenció el ministro bonaerense.
El impacto en sectores estratégicos: Vaca Muerta en riesgo
El análisis de Katopodis no se limitó a una queja por el deterioro del asfalto, sino que profundizó en las consecuencias estructurales para la economía. Advirtió que la desinversión en la red vial nacional golpea directamente la logística de los sectores que el propio oficialismo busca potenciar. La parálisis de las rutas que conectan con Vaca Muerta es, para el funcionario, el ejemplo más alarmante de esta contradicción: “Se llenan la boca hablando de energía, pero ¿cómo va a llegar la arena, la maquinaria y los insumos a los pozos si las rutas se están desintegrando? El costo logístico se va a disparar y la competitividad argentina va a caer por el barranco del abandono”.
Esta situación se extiende a la producción agropecuaria y al turismo, motores fundamentales de divisas. Katopodis subrayó que el deterioro preventivo es una pésima decisión financiera: recuperar una calzada destruida por falta de bacheo y mantenimiento básico cuesta hasta diez veces más que la inversión oportuna. “Están ahorrando centavos hoy para gastar fortunas mañana, o lo que es peor, para dejar al país desconectado y fragmentado”, añadió, cuestionando también la paradójica decisión de autorizar mayores cargas para camiones en rutas que ya no soportan el peso actual.
En cuanto a las obras hidráulicas, el ministro alertó sobre la vulnerabilidad de decenas de municipios ante posibles eventos climáticos extremos. La detención de canalizaciones y defensas deja a poblaciones enteras a merced de inundaciones que podrían haberse evitado con la continuidad de los planes ya licitados y financiados. Para la provincia de Buenos Aires, esta retirada del Estado nacional representa una carga adicional que el gobierno provincial intenta mitigar con recursos propios, marcando un contraste de modelos de gestión.
La ruta del dinero: un billón de pesos bajo la lupa
La acusación más grave recae sobre la gestión de Luis Caputo. Katopodis estima que existe una masa de recursos superior al billón de pesos que debería haber sido ejecutada en la red vial nacional, cubriendo más de 20.000 kilómetros. Ante esta presunta malversación de fondos con fines de maquillaje fiscal, el ministro adelantó que se exigirán explicaciones formales tanto en el Congreso de la Nación como en los tribunales. “No pueden cobrar un impuesto y no dar la contraprestación; eso tiene un nombre y una responsabilidad penal”, advirtió.
El funcionario también destacó el contraste entre la política nacional y las obras que impulsa la provincia de Buenos Aires. En ese marco, mencionó trabajos sobre autopistas y rutas bonaerenses, además de la construcción de infraestructura educativa. Para Katopodis, la obra pública sigue siendo necesaria para generar empleo, mejorar la conectividad y sostener el desarrollo productivo.
Finalmente, Katopodis vinculó la parálisis de la obra pública con la crisis social y laboral, mencionando la pérdida masiva de empleos en la construcción y el cierre de pymes vinculadas al sector. Cerró su intervención reafirmando que el modelo de Milei no busca la eficiencia, sino la entrega de áreas estratégicas a intereses privados: “Lo que estamos viendo no es una política de austeridad, es el desguace del capital social de los argentinos. No es un gobierno que gestiona para el bien común, es un plan de negocios diseñado para pocos mientras el país se queda sin caminos y sin futuro”.







