“Corrupción, según la Real Academia, es la degradación de algo, de la esencia de algo”, dijo Carrió y agregó: “Lo que en este momento podemos calificar como corrupto es el Consejo de la Magistratura, también el Ministerio de Justicia de la Nación y en la elevación que hace al Presidente con la alteración profunda de lo que son los órdenes de mérito en relación a los concursos del consejo”.
En este contexto, la fundadora de la Coalición Cívica alertó sobre una supuesta alteración de los resultados obtenidos en los procesos de evaluación de los postulantes. “Yo fui autora de la Ley del Consejo de la Magistratura que volvió a su vigencia anterior en lo que respecta a la integración del Consejo, pero no en relación a un punto central: que el marco de discrecionalidad que podía usarse a través de la entrevista requería decisión fundada con los dos tercios”, recordó.
“Apartarse del orden de los exámenes requería una decisión fundada que podía ser cuestionada judicialmente porque la discrecionalidad no puede ser arbitrariedad”, subrayó Carrió. En ese sentido, enfatizó que “una audiencia, una entrevista, no puede alterar el resultado del examen y del orden de mérito y menos por integrantes del Consejo de la Magistratura que no tienen la aptitud profesional para la evaluación”.
Por lo tanto, la diputada nacional consideró que “lo que están haciendo son actos reiterados y permanentes de corrupción al alterar los resultados de los exámenes, garantizando de esa manera la futura impunidad de los actuales gobernantes”.
En este marco, la dirigente también cuestionó la influencia de la política en la elección de magistrados. “Si el Consejo de la Magistratura va a ser entregado a los diputados, a las fuerzas políticas de turno, al juego y a los acuerdos transversales espurios que garantizaron la política en los últimos años, entonces el cumplimiento de la Constitución del ’94 ha sido absolutamente y totalmente desvirtuado”, sentenció.
Carrió propuso una modificación legal para que el resultado de los concursos tenga un peso determinante en la selección de jueces. “Habría que pensar en una reforma legal que implique que el examen sea prevalente junto con los antecedentes y que sólo haya un margen del 1% o 2% para alterar una evaluación definitiva de los candidatos”, sugirió.
Y continuó: “De no ser así, estamos en presencia de un agravamiento del esquema de corrupción en desmedro de la independencia del Poder Judicial y de la división de poderes en los términos del artículo 1° de la Constitución”.
Además, afirmó que “la confirmación de un juez tan íntimamente ligado a la corrupción como el doctor (Carlos) Mahiques” y la no continuidad de un integrante de la histórica Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Federal, sala a través de la cual “se permitió que no hubiera impunidad en la Argentina y cuyos fallos determinaron la ampliación de las investigaciones de la corrupción de toda la época kirchnerista, implica en los hechos el triunfo de la impunidad y el castigo a los jueces ejemplares”.
“Esta es la peor escuela de impunidad para que aprendan los futuros jueces de la Nación. Nunca en mi historia política de 30 años vi semejantes casos de corrupción y de falta de ejemplaridad como en el presente”, concluyó.
Como antecedente, recordó el caso del exjuez Leopoldo Schiffrin, quien durante el gobierno anterior no vio renovada su permanencia en el cargo tras dictar una medida cautelar que frenó el aumento de tarifas sin audiencia pública. “No se le dio la confirmación por 5 años más por haber hecho lugar a la medida cautelar para frenar las tarifas sin audiencia pública. Su castigo en ese caso por parte del propio gobierno fue por haber dictado ese fallo”, recordó Carrió.
Finalmente, sentenció: “Si los jueces independientes son castigados, si el juego, la promiscuidad y la transversalidad mafiosa imperan en el Consejo de la Magistratura, el Poder Judicial de la Nación habrá caído definitivamente en el fango”.







