Dani Olmo siente que debe enmendar aquella desconsideración. “Nunca, pero nunca más, me he cruzado a Leo. Y eso me molesta, sabes”, comparte. “Tuve la oportunidad de jugar contra Cristiano Ronaldo, pero contra Leo no. La primera posibilidad fue en la Finalissima contra Argentina, pero no se dio. Luego, cuando Leo estaba en el París, jugamos dos partidos en Champions. En el primero no estuve por una lesión y en el segundo él no viajó. No ha sucedido hasta ahora. Ojalá que pase en este Mundial, pero preferimos no encontrarnos hasta la final”, bromea, refiriéndose a su rol como número 10 en la selección española, que abrirá su participación en el Mundial contra Cabo Verde en Atlanta.
Sobre la posibilidad de enfrentarse a Argentina, Dani opina que sería un gran partido, pero expresa que preferiría que ocurriera más adelante en el torneo. “Se podría dar, claro, y al final, para conquistar el título hay que vencer a los mejores.” A lo que le sugieren que a veces uno debe ganar a los que se le presentan. “Eso también vale, pero a mí me gusta más ganarles a los mejores. Aporta más brillo y se disfruta de otra manera”, responde.
El tema de Messi vuelve a surgir, y se le pregunta si alguna vez lo ha encontrado en eventos. “No se ha dado hasta ahora. Estuve en la gala del Balón de Oro hace dos años, pero Leo ya estaba en Miami. Ojalá se dé alguna vez”, anhela. ¿Y si regresara a Barcelona y fueran compañeros? “Dios, eso sería increíble, un sueño para mí. Hablo como aficionado, y tener a Leo otro año, o en su último año en el Barça, sería perfecto. Pero esas cosas son complicadas”, comenta.
La conversación también vuelve al Mundial y a la posibilidad de que se cruce con Argentina. “Intentaré conseguir su camiseta. Será difícil, seguro, pero lo intentaré”, expresa, insinuando su admiración por Messi.
Dani comparte un paralelismo entre él y Messi, ya que ambos dejaron su país a una edad temprana en busca de crecer en el fútbol; Leo a España con 13 años y Dani a Croacia con 16. “Nada se compara con lo de Leo. Entendí que era un paso necesario, y mi padre me dijo que el Dínamo de Zagreb quería contar conmigo. Eso era todo lo que necesitaba escuchar”, explica. Dani recuerda que mudarse a otro país y adaptarse a una nueva cultura no fue fácil, pero sabía que debía esforzarse para lograr una carrera sólida. “Al final, ambos cumplimos nuestro sueño de jugar en el Barça. Ojalá yo pueda ganar tanto como Leo”, añade, reconociendo su admiración por el ícono argentino.
Cuando se le menciona que su padre era un ferviente admirador de Diego Maradona, Dani responde con complicidad. “No era ‘era’, es aún… Para él, Diego es lo máximo. Y yo lo respeto mucho. Cuando me preguntan entre Leo y Diego, él no tendría dudas, pero yo soy de Messi. Lo he visto y, aunque respeto a quienes eligen a Diego, mi elección es Messi”, señala.
El recuerdo de la victoria de España en el Mundial de Sudáfrica lo envuelve en nostalgia. “Ser campeón siendo niño es increíble. Recuerdo estar en casa con la camiseta de la selección y celebrando con la gente en la plaza de mi ciudad. Eso nunca se olvida”, explica.
Sobre sus ídolos, Dani cuenta que creció admirando a Diego Forlán, a quien considera un referente, aunque también tenía en alta estima a figuras españolas como Iniesta y Villa. Sin embargo, resalta el destacado rol de Iniesta en la final del Mundial. “Todo trabajo tiene su recompensa”, concluye.
A medida que la conversación avanza hacia el presente de su carrera, Dani menciona que está actualmente en la élite del fútbol europeo, siendo pieza fundamental en el equipo España de Luis de la Fuente, así como en el exitoso Barcelona. Aunque un detalle menos conocido es que sí tuvo compañeros argentinos en el pasado. “Tuve dos en mi época en Dinamo Zagreb, uno de poco tiempo, Lucho Ibáñez, y otro, Leonardo Sigali, con quien compartí mucho y me ayudó mucho al llegar con solo 16 años”, detalla.
Al ser preguntado por qué argentino le gustaría tener de compañero en la actualidad, nombra a Mac Allister como alguien con quien cree que se entenderían bien, y del pasado elige a Riquelme por su influencia en su carrera. “Me lo transmitió mi padre, que es hincha de Boca. Riquelme es un referente, cambió el fútbol y resolvía todo con clase”, explica.
La conversación concluye con reflexiones sobre la presión de ser favorito en el Mundial y el papel de su selección. “Prefiero ver la presión como una responsabilidad. Hay siempre presión, pero también oportunidades”, finaliza Dani, dejando en claro su deseo de enfrentar el próximo Mundial con confianza y determinación.







