La especie de palmera más afectada en Uruguay ha sido la palma fénix. A pesar de tratarse de una especie exótica, existe gran preocupación por los esfuerzos nacionales y provinciales en Argentina para prevenir la propagación del insecto a las palmeras autóctonas. “La gran preocupación nuestra es el yatay, porque es una especie emblemática para la Argentina y para Entre Ríos en particular. Tiene una distribución bastante restringida: desde la Mesopotamia, un poquito de Brasil y parte de Uruguay. Nada más”, afirmó el director de Áreas Protegidas de Entre Ríos, Pablo Aceñolaza.
En estos momentos, hay un protocolo en funcionamiento, diseñado por el Senasa y la provincia de Entre Ríos, que comprende vigilancia en la frontera y monitoreos aéreos mediante drones.
Los expertos han coincidido en que una palmera que presenta síntomas de infestación por el picudo rojo es irrecuperable y la única acción posible es su extracción y destrucción. “Una vez que vos ves una palmera enferma, es una palmera que ya está muerta, no tiene solución. El problema es evitar la dispersión de los insectos que ya están ahí”, indicó Aceñolaza.
La protección de las palmeras yatay destaca como una de las prioridades en el marco de esta aparición del picudo rojo en Argentina. Aceñolaza subrayó la relevancia del palmar en la imagen turística de la provincia: “Cuando hablamos de las áreas protegidas de la provincia de Entre Ríos y de la provincia de Entre Ríos en sí, no hay campaña publicitaria desde el punto de vista del turismo que no tenga una foto de un palmar. La palmera yatay es el emblema de la provincia y si lo afecta, puede ser un golpe muy fuerte”. El año pasado, la palmera yatay fue declarada Monumento Natural Provincial, convirtiéndose en la primera especie vegetal en alcanzar tal categoría en la región.
El picudo rojo llegó al continente hace algunos años y fue reportado oficialmente en Uruguay en abril de 2022, con una rápida expansión, aunque no se dispone de detalles concretos sobre su ingreso al país. En Uruguay, este insecto está relacionado principalmente con palmeras ornamentales que crecen típicamente en áreas urbanas. La encargada del Departamento de Vigilancia Fitosanitaria de la Dirección General de Servicios Agrícolas de Uruguay, Felicia Duarte, explicó que a menudo crecen sin control a lo largo de las rutas y en campos adyacentes.
En los casos reportados en Uruguay, la palma canaria ha sido la más perjudicada. Duarte destacó la necesidad de actuar de forma temprana, ya que los síntomas iniciales son fatales para las palmeras afectadas: “Los primeros trabajos que se llevaron a cabo fueron la elaboración de un plan de contingencia que incluyó trampas con atrayentes y monitoreo para ver cuán dispersa estaba la especie”.
La situación en Uruguay llevó a la intervención en palmeras enfermas en espacios tanto públicos como privados, representando un desafío debido a los costos involucrados; la demolición de una palma infectada puede oscilar entre 1,000 y 1,500 dólares, dependiendo de la situación particular.
En Argentina, el estado de alerta fitosanitaria fue promulgado en octubre del 2024 debido a la expansión del insecto, pero no fue hasta este año que se identificaron especímenes en territorio argentino. La primera aparición documentada se registró en la isla Martín García tras una muestra enviada al Laboratorio Nacional del Senasa por el Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires.
“Esta plaga es distinta a las que estamos acostumbrados a trabajar. Habilitamos un laboratorio en Chajarí porque estimamos que va a haber muchas muestras y sólo se podían revisar en la sede central”, explicó Natalia Schmidt, ingeniera agrónoma y coordinadora de Protección Vegetal de Senasa Entre Ríos. La preocupación por la potencial amenaza a la palmera yatay y otras especies exóticas utilizadas ornamentalmente sigue siendo significativa.
Además, la situación en Uruguay ha permitido la creación de una red preventiva que incluye al Senasa, el Inta y universidades, de manera que se desarrolló un plan de contingencia para abordar las primeras manifestaciones del picudo rojo.
Sobre el comportamiento del picudo rojo, Schmidt explicó que “los adultos ponen huevos arriba, en la corona de la palmera, cerca del ápice de crecimiento”. A diferencia de otros árboles, las palmeras presentan un único ápice, y las larvas comienzan a excavar desde allí para alimentarse.
La investigación ha llevado a diferenciar el picudo rojo del picudo negro, un insecto autóctono menos destructivo que ya se encuentra en el país. “El picudo negro es autóctono y es mucho menos agresivo… No causó los estragos que causa el picudo rojo, que tiene una tasa de reproducción mayor”, concluyó la ingeniera.







