El dilema se establece entre lo que cubre el Plan Médico Obligatorio (PMO), al cual las obras sociales y prepagas deben ajustarse, y lo que queda fuera de su alcance. Mientras ciertos tratamientos están contemplados en el PMO, la mayoría de los servicios dentales se manejan por cuestiones de mercado que afectan directamente el bolsillo de los usuarios.
Desde un cambio legislativo implementado hace dos años, la situación ha notablemente cambiado. Con la resolución 1926/2024 por parte de la Superintendencia de Servicios de Salud, se desregularon los aranceles del PMO para la odontología, permitiendo que tratamientos que antes requerían copagos, como implantes o blanqueamientos, se conviertan en gastos recurrentes para los usuarios. Esto ha llevado a muchos a reconsiderar sus planes de cobertura, buscando alternativas más accesibles ante la situación económica.
A pesar de que los costos de algunas prestaciones pueden parecer razonables, la realidad es que su impacto financiero puede ser considerable, especialmente para aquellos afectados por una crisis de poder adquisitivo. La atención dental, superior en precio comparado con otros servicios médicos, plantea otra preocupación. Según Aldo Squassi, director del Instituto de Investigaciones de Salud Pública, la odontología se enfrenta a costos elevados derivados de la tecnología y los materiales utilizados, así como de la escasez de coberturas adecuadas.
María Victoria Nervi, gerente de Consulmed, señala que la percepción errónea sobre el precio de los implantes dentales está muy extendida, pues aunque se habla de costos en dólares, estos incluyen honorarios y otros gastos que elevan el total. La falta de cobertura del PMO profundiza este problema, dejando a los pacientes en una situación vulnerable.
Los expertos coinciden en que la alta demanda de tratamientos odontológicos no se traduce en precios más bajos debido a la estructura del sistema. Squassi destaca que la prevalencia de enfermedades dentales, como caries, es alarmante; de hecho, apuntó que “la enfermedad de caries es la más frecuente del mundo”.
Además, indica que los costos de atención dental requieren inversiones significativas en infraestructura y formación, lo que incrementa los precios en comparación con otras disciplinas de la medicina. Con un escaso 4% de los gastos de una prepaga dedicados a la odontología, urge evaluar si este porcentaje es suficiente para brindar una cobertura adecuada, especialmente cuando se compara con otros gastos de salud.
A medida que las tendencias globales tienden a limitar la cobertura dental dentro de seguros de salud, la situación en Argentina se presenta como un reto considerable. La falta de un enfoque sistemático y coherente complica aún más la realidad de aquellos que requieren atención odontológica, sumando presión a un sistema que ya enfrenta desafíos de sostenibilidad.







