El fiscal Ysrael Villalba Ramírez acusa a Kueider, exsenador y legislador por Entre Ríos, junto a su pareja, de contrabando en grado de tentativa. Este caso se remonta a la madrugada del 4 de diciembre de 2024, cuando la Aduana de la cabecera paraguaya del puente de la Amistad interceptó la Chevrolet Trailblazer en la que viajaban. En una mochila hallaron más de 200 mil dólares, además de pesos argentinos y guaraníes sin declarar.
Desde que el fiscal formuló la acusación el 5 de diciembre de 2024, Kueider y Guinsel han estado bajo arresto domiciliario en tres distintos lugares: un complejo lujoso en el centro de Asunción, un dúplex y un departamento en un edificio de alta gama en las afueras de la ciudad donde residen actualmente.
El juicio ha sido aplazado en dos ocasiones anteriores. Inicialmente, las audiencias iban a comenzar el 24 de noviembre del año pasado, luego se reprogramaron para el 20 de abril de este año, y nuevamente fueron postergadas recientemente. La pena máxima que enfrenta Kueider es de dos años y medio. Si la condena supera los 24 meses, deberá cumplirla efectivamente en prisión, aunque se considerará el año y medio que ha pasado bajo arresto domiciliario para su eventual sanción.
Este caso de contrabando es crucial para esclarecer las múltiples causas legales que enfrenta Kueider en Argentina, donde ya tiene dos procesos abiertos por enriquecimiento ilícito y otros delitos. Uno de estos casos está siendo tratado en la Justicia provincial de Concordia, Entre Ríos, y el otro en los Tribunales Federales de San Isidro. La Corte Suprema aún debe decidir cuál de estos casos asumirá la investigación, aunque el expediente se encuentra estancado desde noviembre.
La juez federal Sandra Arroyo Salgado ha solicitado la extradición de Kueider y ha elevado a juicio la causa que involucra a su grupo. La Fiscalía paraguaya ha dado su aprobación para la extradición, aunque ha señalado que este proceso debe finalizar antes de proceder con la entrega a Argentina.
Kueider mantiene su inocencia y confía en poder demostrarla, aunque reconoce el peso de la condena social que enfrenta, algo que atribuye a la cobertura de los medios y a la Justicia.
Durante apariciones públicas, ha expresado su optimismo sobre el veredicto que se produzca en Paraguay, esperando un fallo favorable. Sin embargo, es consciente de la naturaleza impredecible del sistema judicial, a menudo comparándola con una ruleta, donde la suerte puede jugar un papel importante.
Su aspiración es regresar a Argentina sin el estigma de una condena por contrabando y con un fallo absolutorio que le permita recuperar su imagen pública. Sin embargo, no es ajeno a la realidad de que, en la opinión pública, ya enfrenta una condena, sintiendo que su nombre está inseparablemente ligado al concepto de “corrupción”. Además, tiene conocimiento de la percepción de que ha estado viviendo cómodamente durante su reclusión en Paraguay.
Kueider sostiene que los medios han sido sesgados en su cobertura, enfocándose principalmente en las pruebas en su contra, lo que ha mermado su capacidad para construir una defensa sólida.







