En la última semana, varios indicadores han contribuido a elevar el ánimo del equipo económico, que busca mantenerse al margen de las luchas internas del oficialismo. El Instituto de Estadística y Censos (Indec) reveló que la actividad económica creció un 5,5% interanual en marzo y un 3,5% en comparación con febrero, un aumento que tomó por sorpresa a muchos. Aunque sectores clave como el comercio y la industria manufacturera siguen rezagados, la economía en su conjunto muestra una tendencia positiva. En reuniones privadas, el equipo liderado por Luis Caputo ha expresado que espera que para junio la actividad económica alcance un buen ritmo, lo que repitió en un encuentro reciente con la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA), con la promesa de volver a reunirse en agosto.
Además, economistas de sector privado ya anticipan que mayo seguirá la senda de la desinflación. Si bien no se espera que la inflación comience con un “0”, ya nadie considera esa posibilidad para este año, sí se prevé un número inferior al 2,6% de abril. La consultora Orlando Ferreres, por ejemplo, reportó una inflación general de un 0,3% a la semana del 15 de mayo, siendo la inflación núcleo de solo 0,05%, la cifra más baja desde el comienzo de la pandemia en abril de 2020. Por su parte, la consultora Facimex estima que el índice al final de mayo podría alcanzar un 2,1%, una mejora significativa con respecto a meses anteriores.
Controlar la inflación sigue siendo una prioridad para el presidente Javier Milei, que ha hecho de esta promesa uno de los pilares de su gestión. En medio de tensiones internas, la baja en la inflación actúa como un bálsamo: no resuelve los conflictos, pero le proporciona a Milei un argumento que sus adversarios no pueden desmentir por el momento.
Después de un primer cuatrimestre en el que su imagen se deterioró notablemente, Milei parece haber encontrado un punto de estabilidad. Aunque no se trata de una verdadera recuperación, en política, una pausa a tiempo puede ser tan valiosa como un pequeño triunfo. La economía y la percepción pública parecen alinearse, aunque lentamente. Esto se refleja en el Índice de Confianza al Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella, que mostró un aumento del 1,3% en mayo, tras tres meses de caídas. Igualmente, la encuesta de satisfacción política de la Universidad del San Andrés reveló un incremento del 1% en comparación con abril.
En este contexto, el dólar se ha mantenido estable y el Banco Central continúa acumulando reservas. La próxima semana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) desembolsará US$1000 millones al país, tras la aprobación de la segunda revisión del programa acordado. No hay señales de que la escasez de divisas sea un problema, al menos hasta agosto. En abril, el comercio exterior argentino alcanzó un superávit de US$2711 millones, sumando 29 meses consecutivos de resultados positivos. La consultora ACM señala que esta es la misma duración de una racha positiva que sobrevino entre julio de 2018 y noviembre de 2020, cuando también se alcanzaron 29 meses de superávit.
Sin embargo, persisten múltiples desafíos. Esta semana, un equipo liderado por el secretario de Comercio, Pablo Lavigne, regresó a Estados Unidos para reunirse con representantes de la Oficina del Representante Comercial (USTR). Esta es la segunda vez en 15 días que el equipo se encuentra en un esfuerzo por reactivar un acuerdo comercial firmado el año pasado, que ha quedado en suspenso tras la reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos. Los funcionarios de la administración Trump han manifestado su deseo de incluir el acuerdo en la revisión de la Ley de Comercio de ese país, aunque aún es incierto cómo avanzará este tema.
El seguimiento de la licitación de la hidrovía es motivo de atención particular para algunos funcionarios estadounidenses, quienes han expresado sus preocupaciones respecto a la posible influencia china en el consorcio encargado del proyecto. Esta inquietud fue comunicada a Santiago Caputo, quien, aunque no ocupa un cargo formal en el Gobierno, es considerado una voz clave en este ámbito.
Con meses exigentes por delante, Caputo es consciente de la limitación presupuestaria. Aunque no se han confirmado oficialmente, en círculos privados se da por hecho que el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), creado para respaldar juicios laborales y fomentar el mercado de capitales, no podrá implementarse en junio como se esperaba, prolongando su lanzamiento por al menos seis meses.
En una reunión reciente con industriales, Caputo dejó claro que la prioridad es mejorar la recaudación fiscal antes de avanzar en nuevas solicitudes del sector, como una reducción de las retenciones para productos industriales. Si bien el Gobierno muestra voluntad, las limitaciones fiscales son un factor determinante. La tan esperada reducción de las retenciones anunciada por Milei iniciaría en junio, momento en que se espera una mayor activación de la actividad económica.
No obstante, el desafío de encontrar nuevas herramientas para estimular la economía persiste. Si la recaudación no mejora, se busca impulsar el crédito y el consumo desde el sistema financiero. En este sentido, los funcionarios del Banco Central han sido directos: necesitan que el crédito hipotecario crezca con mayor celeridad y a tasas más accesibles, con una meta de alrededor del 6%. Además, se alienta a los bancos a ofrecer créditos en dólares, dado que, aunque sobran divisas, faltan pesos en la economía. Caputo ha mostrado disposición a facilitar las condiciones para incentivar el uso de dólares no declarados y se anticipa la publicación de modificaciones a la reglamentación de la ley de inocencia fiscal en los próximos días.
Sin embargo, el sector financiero observa con preocupación una nueva problemática relacionada con las sociedades de garantía recíproca, que ha comenzado a acumular mora, afectando tanto a entidades bancarias como no bancarias.







