Las versiones sugieren que tenía intención de utilizar el Gulfstream G400, de matrícula LV-JQW, propiedad de una empresa de aviación. Se confirmó que este avión despegó del Aeroparque a las 22:14 del lunes y arribó a Iguazú a las 23:45.
Fuentes cercanas a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) afirmaron que el plan de vuelo estaba efectivamente programado hacia Estados Unidos para la madrugada. No obstante, al momento de redactar esta nota, el Gulfstream permanecía en Iguazú.
Desde la Policía de Misiones se dio a conocer que “las versiones indican que Flávio Bolsonaro planeaba abordar ese avión”. En Brasil, la Policía Federal está investigando la ubicación del candidato presidencial tras filtrar que se definirá su situación.
La teoría de la fuga fue divulgada por un medio digital, que además ofreció detalles sobre el avión en cuestión. La compañía aérea tiene vínculos con el fondo COC Global Enterprise, dirigido por el empresario del rubro aeronáutico Leonardo Scatturice, a quien se le atribuye proximidad con sectores de la administración Trump y con la Casa Rosada. La información adquirió relevancia tras conocerse que el Gulfstream partió hacia Iguazú la noche del lunes.
Desde Migraciones de Iguazú, oficiosamente, se indicó que el sistema estaba inoperativo, lo que dificultó la confirmación del ingreso de Flávio a la Argentina. Este lunes, la justicia brasileña le había retirado el pasaporte, preocupada por su posible fuga. Sin embargo, el ingreso al Mercosur solo exige un documento de identidad. La Gendarmería comunicó que no se registró el ingreso de Flávio a Argentina.
Se evidencian contradicciones en la información, aunque se cuentan con datos objetivos: el avión llegó a Iguazú, estaba listo para continuar hacia Estados Unidos y las versiones en el aeropuerto apuntaban a que el pasajero sería Flávio Bolsonaro. Otra hipótesis es que un plan de fuga se habría visto frustrado por razones desconocidas.
Parece incomprensible que un candidato que obtuvo 60 millones de votos intente huir. Sin embargo, ciertos elementos hacen necesario explorar esta teoría con mayor profundidad:
El hermano de Flávio, Eduardo, está en Estados Unidos, eludiendo a la justicia brasileña. Eduardo incluso instó públicamente a Flávio a abandonar Brasil en dirección a EE.UU.
Por su parte, Jair, padre de Flávio y ex presidente, había contemplado la posibilidad de escapar hacia Estados Unidos o buscar refugio en embajadas, según reveló una investigación de la Policía Federal de Brasil.
Flávio aseguró el lunes que no planeaba irse de Brasil, aunque su credibilidad ha sido cuestionada debido a numerosas contradicciones en sus declaraciones anteriores.
Las autoridades brasileñas también están tras la pista de Flávio, quien participó en el balotaje el domingo. El contexto político ha sembrado más sospechas, ya que Flávio fue dejado de lado por Donald Trump, quien reconoció el resultado y declaró que “Lula me cae muy bien”.
Este escenario se profundiza notablemente al considerar que varios líderes regionales han reconocido la victoria de Lula, incluidos presidentes de países que tradicionalmente han sido más cercanos a Bolsonaro.







