Antes de las 18, la cuadra de Corrientes al 6200 comenzó a llenarse de personas con el ánimo de celebrar junto a las Abuelas. La fila crecía sin cesar, con abrazos y anécdotas compartidas mientras esperaban la apertura de las puertas del C Art Media.
En el escenario, los asistentes eran recibidos con una leyenda que decía “Abuelas de Plaza de Mayo, 49 años de esperanza, una lucha que inspira”. Las primeras filas se llenaron de quienes iban a recibir distinciones, acompañados de sus familias.
Entre los asistentes estaban figuras como Máximo Kirchner, Eduardo “Wado” de Pedro, Juan Martín Mena, Victoria Tolosa Paz, entre muchos otros. La sala estalló en aplausos al ver a Estela de Carlotto, quien fue recibida por su hija Claudia y María Santa Cruz. Ella se sentó cerca del premio Nóbel Adolfo Pérez Esquivel y de la Madre de Plaza de Mayo, Clara Weinstein.
La conducción del evento estuvo a cargo de dos nietos recuperados por las Abuelas: Leonardo Fossati y Claudia Poblete. Este año, el habitual coanfitrión de Fossati, Manuel Goncalves, no pudo asistir ya que se encontraba en Navarra, España, representando a la asociación formada en 1977, pero envió un video de apoyo. Claudia prometió hacer todo lo posible para no decepcionar a las Abuelas, especialmente a su abuela, Buscarita Roa, que la observaba desde la primera fila.
Cuando comenzó el acto, Claudia Carlotto se mostró emocionada al ver llegar a su sobrino, Ignacio Montoya Carlotto. Estela iluminó su rostro al acercarse él, el niño que había buscado tanto y que encontró hace doce años.
Antes de otorgar las distinciones, se dedicó un momento a recordar a los amigos de las Abuelas que ya no están. Se mencionaron, entre otros, a las periodistas Ernestina Pais y Lila Pastoriza, el artista plástico Carlos Alonso, la psicóloga Eva Giberti, el Indio Solari, el cineasta Luis Puenzo, así como a las Madres Enriqueta Maroni y Taty Almeida. Fabiana Almeida, hija de Taty, observaba el video desde la primera fila.
Durante el evento, se agradeció a las diversas organizaciones que contribuyen a que Abuelas de Plaza de Mayo continúe con su misión, que les ha permitido recuperar a 140 niños y niñas apropiados durante la época del terrorismo de Estado.
Se celebró que el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) –casi desfinanciado por el gobierno actual– logró determinar la paternidad de Marcos, el Nieto 128, quien estuvo presente en el evento. Marcos respondió a los aplausos con los dedos en V. Además, se conmemoró que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de 38 desaparecidos en la Loma del Torito, cerca del campo de concentración de La Perla, en Córdoba. “A pesar de los pactos de silencio y el negacionismo del Gobierno nacional, la verdad sigue saliendo a la luz”.
La ceremonia también fue la segunda edición del premio Abridores y Abridoras de caminos, otorgado a quienes apoyaron a las Abuelas en su búsqueda, cuando, como mencionó Estela, asociarse con “las locas” era considerado un riesgo.
La primera distinción fue para la genetista estadounidense Mary Claire King, fundamental en el desarrollo del índice de abuelidad, que permite identificar a los nietos en ausencia de sus padres desaparecidos. Su premio fue recibido por el genetista Víctor Penchaszadeh, quien leyó un mensaje de su colega. King expresó que trabajar junto a las Abuelas fue el honor de su vida y apuntó que ahora los nietos son mucho mayores de lo que ella era cuando empezó a colaborar. La científica criticó los discursos engañosos y finalizó su intervención con un fuerte mensaje: “Que se vayan al infierno quienes niegan la historia de Argentina”.
Entre los otros homenajeados estuvo la actriz Leonor Manso y el abogado Ramón Torres Molina, quien relató cómo, al finalizar la dictadura, recibió a Estela de Carlotto y María Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani, quienes le pidieron ayuda en la búsqueda de los nietos. “La respuesta era una”, recordó. Posteriormente, Graciela Lois recibió su galardón, agradeciendo a sus compañeras de lucha y dedicando el reconocimiento a todos los miembros de Familiares que fueron parte de esta causa.
Más tarde, también recibieron distinciones el jurista Cruz Melchor Eya Nchama y la cineasta Estela Bravo. El evento continuó con importantes presentaciones: Malena Guinzburg y Osky Guzmán actuaron, y Verónica Condomí ofreció un show que elevó el espíritu colectivo con una canción que celebraba la unidad de Latinoamérica, en honor a la reciente victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.
María Santa Cruz también recibió un reconocimiento, destacando su labor en la administración de la organización desde 1987. Con elegancia y acompañada por su familia, subió al escenario para recibir el premio. Claudia Poblete bromeó al decir que su “nieto favorito”, Leo Fossati, se lo entregaría. María recordó a los compañeros de Abuelas y especialmente a Abel Madariaga, quien falleció recientemente.
Víctor Hugo Morales, tras finalizar su programa en otro medio, expresó su gratitud por el reconocimiento, manifestando que a pesar de su experiencia frente a cámaras, se sentía abrumado por la emoción. “Lo único que me pasa por el corazón es que es una noche definitiva de mi vida. ¿Después de esto, a qué más puedo aspirar?”, reflexionó, celebrando la llegada de la primavera tras la victoria de Lula.
“Nunca América Latina fue tan feliz como desde 1998, cuando comenzó Chávez, hasta 2015, cuando concluyó el mandato de Cristina”, afirmó el periodista. Para él, la victoria de Lula simbolizaba un triunfo de la memoria. “Lula fue víctima de una tremenda injusticia y ha vuelto. Estamos viviendo la injusticia de lo que pasa con Cristina. Todo esto marca el camino”, concluyó.
La banda Bersuit Vergarabat cerró el evento con su música, recordando que ya habían estado presentes en actos por la causa de las Abuelas. Una de las canciones se dedicó a Belén Altamiranda Taranto, quien compartió que la música la había acompañado en su proceso de restitución identitaria. El vocalista Daniel Suárez mencionó que había compuesto una canción para su madre, pero esa noche la dedicaba a Estela Carlotto. Al ritmo de la melodía, los homenajeados regresaron al escenario para fotografiarse con las Abuelas.
En un momento, se escuchó un grito de “30.000 detenidos-desaparecidos”, al que todos respondieron enérgicamente: “Presentes”. Aunque la celebración había llegado a su fin, continuaba la alegría de haber compartido un instante tan significativo, en honor a la lucha de estas valientes mujeres.







