La reacción de la alcaldesa de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al recibir a Milei fue bastante elocuente. Al ver que un personaje con la camisa salida del chaleco, el cabello desordenado, el rostro hinchado y un gran vendaje en el cuello se abalanzaba hacia ella, Ayuso lo abrazó, siendo esta la única figura que lo hizo. Su amigo cercano, el líder del partido Vox, Santiago Abascal, se fue de Madrid al enterarse de su llegada, y otros representantes del Partido Popular apenas le prestaron atención. No se trata de que Díaz Ayuso sea una gran admiradora de Milei; la diferencia radica en que Abascal y los otros son candidatos en las próximas elecciones en España, mientras que Ayuso no lo es. Milei, a fin de cuentas, es considerado un “piantavoto”. Para colmo de males, el Rey de España se negó a recibirlo, una señal en la diplomacia interpretada como un claro rechazo. Todos estos incidentes contribuyen a una visita que fue, en gran medida, un fiasco.
Durante su estadía en España, Milei appeared claramente desbordado; pudo haber sido porque ya anticipaba el desaire que sus amigos le harían o porque las preguntas de los periodistas, ya fueran de la derecha o de la izquierda, se centraban en el fracaso económico en Argentina. Visiblemente alterado, llegó a insultar a un medio argentino y a su equipo de periodistas, así como a los periodistas españoles, y se atrevió a calificar al presidente español, Pedro Sánchez, como un dictador. Lo que antes se consideraba una excentricidad del presidente argentino se percibió ahora como una actitud grotesca y violenta. Sánchez, por su parte, no desaprovechó la oportunidad y utilizó la figura de Milei para desacreditar a otros candidatos de la derecha en España.
En la opinión pública de España, no han normalizado los insultos a los periodistas ni las agresiones que han llegado a caracterizar la retórica de Milei. El entendimiento que tienen sobre la crisis económica en Argentina y su responsable es más nítido y más extendido que en gran parte de Argentina, donde muchos han aceptado la ordinariez como parte del discurso político junto con mentiras sobre la economía, a pesar de ser las primeras víctimas de esas mentiras.
Esta parte de la sociedad, influenciada por la narrativa de “los chorros peronistas”, promovida por algunos medios de comunicación junto con la complicidad de un sector del Poder Judicial, ha aceptado varios de los escándalos que rodearon la administración de Mauricio Macri, además de la corrupción que ha surgido durante el gobierno de Milei. Como resultado de las políticas a las que dieron su apoyo, muchas de estas personas no logran llegar a fin de mes y son objeto de burla por parte de sus dirigentes.
A pesar de esta situación, es probable que muchos de ellos continúen votando por las mismas políticas que los castigan. Racionalizar esa decisión es complicado. Por lo tanto, quienes celebran la supuesta debilidad de Milei podrían estar equivocados, tal como sucedió en las elecciones de medio término.
Por otro lado, con el sobreseimiento de Milei y su hermana en la causa Libra, comenzaba también el juicio por la causa Hotesur-Los Sauces. Asimismo, esta causa, al igual que otras como los casos Cuadernos o Vialidad, fueron concebidas con el objetivo de encarcelar a Cristina Kirchner, quien ha sido un símbolo de las políticas de justicia social y soberanía. Estas causas fueron articuladas por funcionarios judiciales cuestionables, como el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, entre otros, que eran habituales visitantes en la Quinta de Olivos y en la Casa Rosada durante la gestión de Mauricio Macri, el cual representaba los intereses que afectaron la administración kirchnerista. Por lo tanto, lo que se encuentra “preso” de manera simbólica son esas políticas de justicia y soberanía que Cristina Kirchner representa.
A pesar de la continua campaña mediática y judicial en su contra, así como su encarcelamiento y las medidas rigurosas a las que ha sido sometida, Cristina Kirchner continúa teniendo una imagen destacada en la opinión pública. De hecho, en algunas encuestas, es presentada como la figura con mejor imagen entre los opositores, incluso superando en respaldo a Milei y Patricia Bullrich. Axel Kicillof, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, también aparece en ese ranking, con uno o dos puntos más que la expresidenta en algunas encuestas, y en otras, un poco menos, pero ambos son reconocidos como los integrantes de la oposición con mayor recepción en la sociedad.
El caso de Kicillof ofrece otros datos alentadores: tras haber gobernado la provincia durante ocho años difíciles, atravesados por sequías y la pandemia, y enfrentando el boicot del actual gobierno, se posiciona como el político que cuenta con mejor respaldo, y entre los posibles candidatos del peronismo, es el que logra fidelizar el 95 por ciento de los votos que suelen ir a la ex presidenta. Sin embargo, el último dato se vuelve problemático para ambos, ya que no logran encontrar puntos en común, y al compartir un espacio político, quedan interdependientes. Esta falta de acuerdo se ha tornado el mayor obstáculo para que la oposición presente una alternativa consensuada.
En este clima de tensiones, los jefes de bancada en el Congreso, José Mayans y Germán Martínez, convocaron a la segunda reunión de dirigentes de Unión por la Patria. Es relevante destacar que esta fue la segunda reunión que se realizó en un entorno reservado, esta vez en la casa de la provincia de La Pampa. Acompañados por legisladores, Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa y los gobernadores de La Pampa, Sergio Ziliotto, de La Rioja, Ricardo Quintela, y de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, así como el senador santiagueño, Gerardo Zamora, y el dirigente del peronismo federal, Juan Manuel Olmos, la reunión se llevó a cabo bajo una atmósfera de silencio, y apenas fueron Mayans y Ziliotto los que ofrecieron declaraciones.
Esta discreción parece indicar una conciencia generalizada de que las disputas internas pueden generar rechazo en un contexto donde la población enfrenta problemas apremiantes. Además, fue evidente que la información proporcionada sobre la pauta de la reunión fue, al menos, parcial. Se puede deducir que todos los participantes expusieron lo que consideran condiciones mínimas para la convivencia, resaltando la importancia de abordar la problemática socioeconómica que involucra varios proyectos de ley pendientes en el Congreso, así como el consenso sobre la relevancia de las PASO.
Sin embargo, si la imagen y la intención de voto son compartidas por Kicillof y Cristina, en un escenario donde la expresidenta no podría ser candidata o no podría asumir en caso de ganar, es probable que las cifras que los sitúan a ambos en la cúspide de los rankings se fragmenten. Esta división no beneficiaría a ninguno de los dos, ya que uno podría ver perjudicadas sus aspiraciones como candidato, mientras que el liderazgo de Cristina podría volverse vulnerable. En este sentido, las PASO podrían resultar contraproducentes a menos que se alcance un acuerdo previo. A partir de estas consideraciones, es razonable deducir que el debate más intenso girará en torno a este asunto.
Paralelamente, el miércoles 21, el embajador estadounidense, Peter Lamelas, asistió a Neuquén para participar de la exposición Oil & Gas Patagonia 2026 y pronunció un discurso en la Cámara de Comercio Argentina-Texas. Al parecer, a Lamelas no le preocupa la intromisión en la política interna del país anfitrión, un hecho que en el mundo de la diplomacia puede llevar a la expulsión. Su discurso fue claramente favorable al oficialismo, anunciando inversiones que llegarían al país para proyectos energéticos, pero a cambio condicionó el flujo de esos recursos al triunfo de Milei en 2027, afirmando: “Apoyamos a este gobierno. Estados Unidos seguirá apoyando si sigue a la derecha; si va a la izquierda, no”. Esta declaración parece proporcionar una clara indicación de que el embajador está intentando influenciar el panorama electoral en favor de Milei.







