La Sinfónica de Santa Cecilia, bajo la dirección de Nazareno Andorno, llevó a cabo su actuación en la plaza del histórico complejo arquitectónico. La Basílica, mandada a construir por el papa San Pío V en 1569, alberga en su interior la Porciúncula, la iglesia restaurada por San Francisco donde se fundó la Orden de los Frailes Menores en 1209, así como la Capilla del Tránsito, lugar donde falleció el santo la noche del 3 de octubre de 1226.
Durante el concierto, el ensamble musical interpretó las composiciones “Cántico de las Criaturas” y “Todos Hermanos”, obras creadas por Roemmers en colaboración con el director Andorno. La orquesta estuvo integrada por una variedad de instrumentos, incluidos violines, violonchelos, flautas, trompetas, arpas, timbales y campanas tubulares. En un momento significativo del encuentro, Roemmers invitó al público a participar en un abrazo fraterno, en el marco de su iniciativa “Un abrazo por la humanidad”, que promueve el restablecimiento del contacto humano y la interacción entre personas independientemente de su nacionalidad, creencias o culturas.
La Pontificia Università Antonianum otorgó a Roemmers el Premio San Francisco, reconociendo su labor humanística a nivel internacional, su compromiso con los valores espirituales y su comportamiento centrado en el bien común. El empresario, quien también es poeta y novelista, conceptualizó este evento como una convocatoria abierta tanto para creyentes como para quienes no siguen ninguna religión. Su objetivo fue fusionar la música clásica con un mensaje de paz universal en el mismo lugar donde San Francisco pasó sus últimos años.
Las autoridades del santuario subrayan que la Basílica desempeña un papel crucial como centro de peregrinación y lugar de memoria espiritual. En 2026, este sitio será el epicentro de las conmemoraciones globales por el aniversario, y el evento de Roemmers funcionó como un adelanto a estas festividades.







