En su reciente informe titulado Far from over, el banco británico ha reducido su previsión de crecimiento para Argentina en 2026, pasando del 2% al 1,8%, una corrección más drástica que la anterior estimación de 2,5%. Para 2027, se anticipa una mejora en el crecimiento hasta el 2,5%.
Este ajuste es de particular importancia ya que el segundo trimestre de 2023 evidenció una desaceleración, con un crecimiento del PBI del 2% interanual. Barclays señala que el impulso económico que experimentó América Latina en la primera mitad del año es difícil de mantener en la segunda mitad.
Para Argentina, Barclays identifica el tipo de cambio como una variable crucial en el proceso de recuperación. En su análisis, el banco explica que la combinación de política fiscal estricta y liberalización comercial podría requerir que la moneda se devalúe para mejorar la situación de los sectores no transables y aquellos expuestos a las importaciones.
Este planteo revela una tensión inherente al programa económico actual. La búsqueda de equilibrio fiscal aborda uno de los desequilibrios históricos del país, pero también reduce la contribución del gasto público a la demanda. En paralelo, la apertura comercial incrementa la competencia para las empresas locales. Un peso fuerte en términos reales podría generar dificultades para la industria y otros sectores vinculados al mercado interno o expuestos a la competencia internacional.
Barclays ya había alertado sobre este tema en informes previos, advirtiendo que un tipo de cambio real excesivamente fuerte podría obstaculizar la sostenibilidad del crecimiento, los salarios y el empleo en sectores fuera de los más competitivos. La nueva evaluación enfatiza este problema, respaldada por un ajuste en la previsión de crecimiento.
No obstante, esto no implica que Barclays esté prediciendo una devaluación abrupta ni que indique un valor puntual para el dólar. Más bien, sugiere que un peso más débil podría facilitar el ajuste necesario para los sectores que actualmente enfrentan presiones debido a la austeridad fiscal y la competencia exterior.
La advertencia sobre la actividad económica contrasta con un aspecto positivo del diagnóstico de Barclays: Argentina ostenta una de las trayectorias fiscales más ordenadas entre las economías más relevantes de la región. El banco estima que el resultado fiscal será positivo, equivalente al 0,1% del PBI en 2026 y 2027, y prevé un superávit primario del 1,1% para este año y 1% para el próximo.
La deuda pública también seguirá una tendencia a la baja, proyectando una disminución del 75,4% del PBI en 2025 al 72,9% en 2026 y 72,7% en 2027. De esta manera, coloca a Argentina junto a Ecuador como uno de los casos con mejor dinámica de deuda en la región.
La comparación con Brasil resalta la diferencia en los contextos. En este último país, Barclays espera que la deuda aumente del 78,6% del PIB en 2025 al 86,8% en 2027.
Así, Argentina enfrenta un desafío distinto: no se cuestiona la actual consistencia fiscal, sino su capacidad para utilizar esa estabilización como base para un mayor dinamismo económico.
Otro factor positivo es la desinflación. Barclays mantiene su proyección de inflación en un 30% para 2026, con una expectativa de descenso al 20% en 2027. Si estas proyecciones se cumplen, Argentina estaría entre los países de la región con mayor desaceleración inflacionaria en el próximo año.
La imagen que se presenta es menos lineal que en meses anteriores: la inflación disminuye, las cuentas públicas están equilibradas y la deuda se estabiliza, pero la economía desacelera. El reto consiste en evitar que el costo de mantener estas variables afecte de manera considerable la actividad interna.
Por último, Barclays no prevé que Argentina enfrente este desafío en un contexto internacional amigable. El banco alerta que los golpes para América Latina están “lejos de haber terminado”. Identifica incertidumbres asociadas a la política comercial estadounidense, el conflicto con Irán, el fenómeno de El Niño, el incremento de las tasas de interés en Estados Unidos, y una Reserva Federal que sigue siendo restrictiva.
Después de la reciente suba de tasas en septiembre, el endurecimiento monetario ha fortalecido al dólar frente a diversas monedas. De todos modos, Barclays anticipa un ciclo limitado de subas, estimando solo un incremento adicional de 25 puntos básicos seguido de una pausa prolongada.
Para una economía emergente como la argentina, tasas internacionales más altas conllevan condiciones financieras menos favorables y establecen una vara más elevada para recuperar el acceso sostenido a financiamiento externo.







