Por eso, uno de los factores más relevantes es la frecuencia de lavado. El peluquero y estilista Fran Gámez brindó un consejo específico para quienes buscan maximizar la duración del color: lavar el cabello teñido entre dos y tres veces por semana.
“Es recomendable lavarlo 2 a 3 veces por semana para evitar que el color se desvanezca rápidamente, ya que los agentes detergentes del champú degradan el color”, comentó el especialista.
El champú tiene como función eliminar la suciedad, la grasa y los residuos que se acumulan en el cuero cabelludo y en el cabello. Sin embargo, este proceso de limpieza también puede contribuir al desgaste progresivo del color artificial.
Por esa razón, Gámez propone espaciar los lavados en vez de realizarlo a diario. La idea es disminuir la frecuencia con la que el cabello entra en contacto con los agentes limpiadores, ayudando así a conservar durante más tiempo la tonalidad lograda con el tinte.
La frecuencia de lavado, sin embargo, puede depender de cada individuo. El tipo de cabello, la producción de grasa, las actividades físicas y las necesidades del cuero cabelludo son factores que intervienen en la decisión de con qué regularidad lavar el pelo.
Otro aspecto a considerar es la temperatura del agua durante el lavado. El agua demasiado caliente puede causar la apertura de la cutícula y dejar el cabello más seco, un aspecto que se vuelve crucial considerando que la fibra ya ha sido sometida a un proceso químico.
Por lo tanto, para el cabello teñido se aconseja evitar temperaturas excesivamente altas y optar por agua templada en la ducha.
También es vital centrarse en el lavado del cuero cabelludo. Al masajear esta zona con las yemas de los dedos, se elimina la suciedad y el exceso de grasa sin necesidad de frotar agresivamente los largos.
La recomendación de Gámez sobre espaciar los lavados puede complementarse con una rutina que ayude a mantener hidratada la fibra capilar. El uso de acondicionador es particularmente importante después de cada lavado, ya que el cabello teñido tiende a estar más seco y frágil por el proceso químico.
Asimismo, se pueden incorporar mascarillas y tratamientos hidratantes, especialmente cuando el cabello se siente seco, áspero o ha perdido brillo. A la hora de seleccionar un champú, también existen productos diseñados específicamente para cabellos teñidos, concebidos para limpiarlos sin causar un desgaste innecesario del color.
Así, para prolongar el resultado del tinte, la clave no radica únicamente en qué producto se utiliza, sino también en la frecuencia de lavado del cabello a lo largo de la semana. Según Gámez, reducir esa frecuencia a dos o tres lavados podría ser un primer paso para lograr que el color se mantenga por más tiempo.







