La consultora Inteligencia Analítica llevó a cabo un estudio sobre el diálogo en redes y la cobertura mediática entre el 3 y el 9 de septiembre, junto con una encuesta nacional que incluyó 1.096 casos realizados entre el 7 y el 9 del mismo mes.
De acuerdo al informe, el discurso del presidente generó un incremento inmediato en X. En el lapso de una hora, entre las 20 y las 21 del 3 de septiembre, las publicaciones que mencionaban ‘Malvinas’ se elevaron de 4.312 a 23.449. El récord diario se alcanzó al día siguiente, con 147.285 publicaciones, mientras que Google Trends reflejó el mayor interés en las búsquedas tanto de ‘Malvinas’ como de ‘Milei’.
La actividad disminuyó tras este auge, pero la discusión continuó. Entre el 5 y el 9 de septiembre, se registró el 47,4% del volumen semanal de publicaciones en X.
En total, se contabilizaron 453.839 posteos, de los cuales 375.263 fueron retuits. Este dato indica que el 82,7% de la actividad correspondió a la circulación de contenidos previamente publicados.
El impacto también se reflejó en los resultados de la encuesta. El 93,2% de los consultados manifestó haber tomado conocimiento de lo que se comunicó en la cadena y el 54,5% indicó que la había visto total o parcialmente. Además, el 69,9% opinó que el tema Malvinas había excedido a otros asuntos en la agenda pública.
La causa soberana logró un reconocimiento más amplio que el presidente. El 82,9% de los encuestados consideró que la reivindicación por las islas era muy o bastante importante. En el corpus de X, el 94% de las intervenciones que abordaron la cuestión territorial apoyó la postura argentina.
No obstante, el estudio señala que el apoyo a la causa de Malvinas no se tradujo en un respaldo equivalente a Milei.
Entre quienes conocieron la cadena, el 40,6% expresó que su opinión sobre el presidente había mejorado, mientras que el 27,7% consideró que había empeorado y el 30,5% dijo que no había experimentado cambios.
Por lo tanto, el saldo favorable fue de 12,9 puntos, aunque el informe aclara que esto no constituye una medición de imagen antes y después, ni permite hablar de una conversión electoral.
Esta recepción estuvo influenciada por el voto anterior. Entre los que optaron por Milei en el balotaje de 2023, el 56,8% manifestó que su opinión había mejorado, mientras que solo el 10,4% afirmó que había empeorado. En contraste, entre los votantes de Sergio Massa, solo el 19,1% reportó una mejora y el 51,6% indicó un deterioro.
La conversación en X evidenció una tensión similar. De los comentarios explícitos sobre Milei, el 67,1% fueron críticos y el 31,6% favorables.
Este dato no permite concluir que la red social haya rechazado al presidente, dado que esas evaluaciones representaron solamente el 2,9% del total sin retuits.
Sin embargo, sí evidencia una crítica hacia el soberanismo: usuarios que respaldaron la demanda argentina, pero cuestionaron la coherencia, las alianzas o la oportunidad de la estrategia gubernamental.
La encuesta también reveló un apoyo selectivo. El 79,4% de los encuestados apoyó la imposición de sanciones, mientras que el 50,8% consideró que la relación con Donald Trump fortalecía, al menos en parte, el reclamo argentino.
La estrategia internacional recibió una evaluación positiva del 59,4%, con una diferencia notable entre los votantes de Milei, donde alcanzó el 82,3%, y los votantes de Massa, que registraron un 35,6%.
Un límite evidente se presenta al discutir costos concretos. Ante una posible medida que pudiera afectar inversiones, el 48,3% se manifestó a favor de mantenerla a pesar de sus repercusiones económicas. Otro 28,4% consideraría revisarla para evitar ese impacto, mientras que el 17,3% manifestó que dependería de la magnitud de las consecuencias.
El informe puntualiza que este porcentaje no debe ser comparado directamente con el 79,4% que apoya las sanciones, ya que las preguntas son diferentes. Esta diferencia, sin embargo, permite identificar una condición importante del apoyo: la defensa de la causa no implica aceptar cualquier instrumento ni sus consecuencias económicas.
Asimismo, la conversación digital se diversificó según la plataforma. En YouTube predominaban las explicaciones sobre historia, derecho, capacidad militar, recursos y alianzas. En Facebook, la discusión giró en torno a la identidad, la memoria de 1982 y las rivalidades con Chile. Instagram se centró en cuestionamientos sobre la credibilidad del cambio presidencial, mientras TikTok abordó el debate con humor, bromas y disputas regionales.
En esta última red, la economía doméstica tuvo escasa visibilidad, aunque cuando aparecía, lograba un fuerte impacto. El comentario más popular de la muestra, con 69.470 ‘me gusta’, contrastó la disputa territorial con la situación de hambre. Aunque no se convirtió en una posición mayoritaria, ilustró que el costo social podía irrumpir en una conversación dominada por la soberanía y la política exterior.
Según la consultora, la cobertura mediática siguió esta dinámica de cambio. El foco pasó del anuncio presidencial a la viabilidad de las medidas: sanciones, judicialización, empresas involucradas, el proyecto Sea Lion, la respuesta británica, inversiones, tramitación legislativa y sostenimiento de apoyos internacionales.
De acuerdo al estudio, la estrategia oficial funcionó claramente como un mecanismo para recuperar la atención y reordenar la agenda en relación con una causa con alta legitimidad social.
Además, generó un saldo favorable en la opinión sobre Milei. Sin embargo, su capacidad de capitalización fue parcial: la conversación no se organizó en torno a una representación política única de Malvinas.
La consultora concluye que el Gobierno logró instalar el reclamo, aunque la discusión sobre la defensa de este permanece abierta, vinculado a la coherencia del cambio presidencial, las alianzas internacionales, los instrumentos seleccionados y los costos económicos de las decisiones.







