En este contexto, Luis Moreno Ocampo, exfiscal jefe de la Corte Penal Internacional, que estuvo involucrado en casos relacionados con este conflicto, ha hecho un llamado a reevaluar la estrategia. En una reciente charla, señaló que los líderes militares de la época subestimaron la respuesta de Gran Bretaña y Estados Unidos, afirmando que “Argentina no tenía plan” antes de la guerra.
La disputa por las Malvinas ha sido un punto álgido entre Argentina y Gran Bretaña durante años. En 1982, la dictadura militar argentina tomó control del archipiélago, lo que llevó a una respuesta militar británica que culminó en la rendición argentina el 14 de junio. Desde entonces, Argentina continúa reclamando soberanía, mientras que Londres sigue administrando el territorio y se niega a discutir su transferencia.
Moreno Ocampo recordó que, en mayo de 1982, Gran Bretaña consideró una propuesta para congelar la situación durante un año con la participación de una administración de las Naciones Unidas. Según su perspectiva, esto podría haber prevenido la guerra: “Argentina tenía opciones mucho mejor que perder la guerra”, subrayó.
De acuerdo con su análisis, cualquier ataque a las infraestructuras militares británicas requeriría una inversión de miles de millones de dólares, sin que esto garantizara un resultado favorable: “Argentina se puede gastar miles de millones de dólares y no va a ganar esa guerra”.
El experto sugirió que el debate sobre defensa debe ser guiado por las necesidades más apremiantes del país. En su opinión, la seguridad interna debería tener prioridad en la agenda tanto de Argentina como de América Latina antes que la cuestión de Malvinas, que debería ser vista como un asunto de menor prioridad.
En referencia a la seguridad interna, mencionó problemas como el avance del crimen organizado, incluyendo las redes dedicadas al narcotráfico, lavado de dinero y trata de personas. Para poder investigar y llevar a juicio estos delitos, destacó la necesidad de contar con tribunales independientes capaces de hacer cumplir sus resoluciones.
“Un proyecto de investigar y juzgar necesita justicia”, afirmó, añadiendo que cualquier sentencia argentina requeriría reconocimiento en otros países si se busca recuperar capital o activos en el extranjero. Por lo tanto, consideró que fortalecer el sistema judicial es fundamental para que las sanciones tengan un impacto real.
Moreno Ocampo trasladó este razonamiento a las empresas que extraen petróleo en las proximidades de las islas. Argentina puede promulgar leyes o iniciar investigaciones, pero estas iniciativas dependen de un sistema judicial que pueda actuar sobre las compañías y los fondos que operan internacionalmente. Aclaró que no está al tanto de todos los detalles de iniciativas específicas ya que actualmente no ejerce en el país.
También comentó sobre la relación entre política y magistratura. “Los jueces no son el problema”, apuntó, atribuyendo los obstáculos a prácticas de protección política y corrupción que, según él, socavan la independencia judicial.
A su vez, advirtió que un incremento en el gasto militar argentino podría provocar reacciones de países vecinos y generar una carrera armamentista, es decir, una competencia por acumular armamentos y capacidades bélicas. Considera que este enfoque es inapropiado para el contexto regional, dado que Argentina no se encuentra en conflicto bélico con Brasil ni con Chile.
“No nos vamos a pelear con Brasil o con Chile”, enfatizó. Igualmente, vinculó las declaraciones del expresidente estadounidense sobre una posible mediación entre Argentina y Gran Bretaña a los intereses de Washington en relación con Londres y la industria de defensa.
Moreno Ocampo también mencionó una posible propuesta de administración compartida entre Gran Bretaña, Argentina y Estados Unidos. Aunque aclaró que desconoce sus condiciones y alcance, indicó que un diálogo sobre el petróleo en Malvinas podría abrir puertas a nuevas negociaciones: “Eso es un plan interesante”, evaluó, sin presentarlo como una propuesta definitiva.
Mientras tanto, el jurista se encuentra colaborando en una plataforma de inteligencia artificial con la Universidad de San Pablo, destinada a mejorar el funcionamiento de la justicia y revisar los métodos de selección de magistrados. En este contexto, reiteró su rechazo al uso de las Fuerzas Armadas en cuestiones de seguridad interna: “Argentina sufrió por usar nuestros ejércitos contra argentinos”.







