“La mora, bajo un régimen de baja inflación, está en torno al 7,7%, y en los últimos tres meses ha estado estable en ese nivel”, afirmó el funcionario y agregó: “Lo que estamos viendo es que tocó un pico. La mora es un ratio entre expansión de crédito y cartera no irrecuperable. En cuanto al crédito a las familias, que es donde se observa mayor mora, notamos que ya dejó de contraerse; aunque aún no está creciendo, cuando comience a hacerlo —dado que el stock de crédito es mucho mayor que el flujo de mora—, podemos anticipar que esta preocupación se irá reduciendo”.
Respecto a las soluciones para la mora, hizo hincapié en que algunas propuestas son “populistas porque atentan contra el acceso al crédito”. Dentro de este panorama, mencionó intervenciones que consisten en asistir a los bancos, afirmando que “las vemos desde el Banco Central con poco interés”. Según subrayó, “los bancos hoy tienen capital de sobra y claramente tienen capacidad de absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado; no necesitan asistencia externa”.
Otra opción que describió son los cambios regulatorios que califican de manera artificial a los deudores. “Creemos que eso es poco efectivo; romper el termómetro solo generará más incertidumbre. No contar con una forma de medir a los sujetos de crédito en la economía —información que comparten todos los bancos— podría restringir el acceso al crédito. ¿Y por qué digo que es poco efectivo? Por el efecto arrastre. La recategorización de quien no paga en un banco, pero sigue pagando en otro, es realmente pequeña en relación con la mora total”.
Finalmente, se refirió a la posibilidad de reducir encajes para fomentar el crédito o bajar las tasas de interés. Detalló que se ha trabajado intensamente desde finales de 2023, cuando representaban apenas el 4% de los depósitos. “Estos son los encajes en efectivo, los pesos que los bancos tenían para respaldar si el depositante quería retirar sus fondos, que normalmente estaban en el orden del 12%. Nosotros, con mucho esfuerzo, subimos esos encajes durante el año 2025; por la crisis de confianza apretamos más la liquidez y los ubicamos por encima del promedio histórico. Pero hoy los encajes no están altos”, explicó.
Un interrogante que planteó fue sobre las soluciones reales. “La gran diferenciación en la mora entre familias y empresas se debe a que, después de la elección de octubre de 2025, los bancos redujeron rápidamente las tasas de interés en términos reales para las empresas. Esta reducción reflejó claramente la disminución del riesgo político, el optimismo por las reformas y las perspectivas de remonetización, compra de reservas y otros factores que impactan el riesgo argentino”, expresó.
“¿Qué pasó con las familias? El costo financiero, respecto al pico de las elecciones, ha disminuido apenas un cuarto y sigue siendo tres cuartos del pico. Es decir, las tasas de interés siguen siendo altas e inducen a la mora porque son impagables en términos reales para muchos que esperaban que la inflación aumentara o que hubiera una devaluación posterior a las elecciones. Creo que hay un rol de los bancos —que se ha acelerado últimamente— que consiste en refinanciar el crédito. Esas refinanciaciones deben venir con tasas de interés mucho más bajas para brindar oportunidades de pago, y con plazos más largos”.
Para Werning, hay varios “peligros” que están surgiendo y uno de ellos es que un poco más de inflación no es grave. “Reducir la inflación no choca con impulsar la actividad”, afirmó contundente, y añadió que “las teorías que se contrastan con la realidad refuerzan que prima la realidad”. Recordó que la aceleración inflacionaria de 2023 tuvo consecuencias sociales y no logró crecimiento, definiendo a la inflación como un impuesto que ha impuesto el Estado, con consecuencias en la pérdida de poder adquisitivo de la población y en el debilitamiento del Banco Central.
El funcionario también destacó la significativa pérdida de reservas, estimada en u$s550.000 millones, lo que equivale al 85% del PBI. “La estabilidad es condición necesaria y un poco de inflación es algo gravísimo”, enfatizó.
Retomando la política monetaria, remarcó que se opera bajo un régimen de control de agregados monetarios, que en otros países fue el punto de partida para salir de un proceso de alta inflación. “La base monetaria ejerce un control prudente de liquidez, ya que es importante observar el origen y la velocidad con la que se mueve el dinero. La política monetaria busca evitar que los shocks transitorios sean persistentes. Para analizar la demanda, observamos el M2 y notamos que la evolución de las tasas de corto plazo en febrero se estabilizó. Por eso no se trata de reforzar una remonetización, sino de acompañarla”.
Werning también se refirió a las recientes decisiones del Banco Central que permitieron la flexibilización de los préstamos en dólares, autorizando a los bancos a destinar hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera a empresas que no generan ingresos en esa moneda. “Lo que buscamos es que la capacidad ociosa que tienen los bancos se aplique de manera racional a proyectos privados e inversiones. En especial, el sector de la construcción puede ser un beneficiario: no necesariamente exporta, pero puede beneficiarse del crédito en dólares más barato que hoy existe en Argentina”, expresó.
Y añadió: “Si no tenemos tasas de mercado en dólares suficientemente atractivas para compensar a quienes ahorran en esa moneda, enfrentaremos fuga de divisas; es decir, no podremos aprovechar nuestro ahorro interno para financiar plenamente la inversión privada productiva, y eso es un problema. Los países más exitosos, como en Asia, han resuelto esto: poseen altas tasas de inversión y crecimiento basadas sustancialmente en el ahorro interno”.
El vicepresidente del Banco Central también mencionó la ampliación del accionar del sistema bancario, facilitando el acceso a créditos hipotecarios mediante las licitaciones de liquidez del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, lo que busca reducir costos y aumentar el acceso a dichos créditos. Finalmente, anunció que el Gobierno está trabajando en una reforma al mercado de capitales que será enviada al Congreso. “Esta reforma pretende impulsar las garantías que beneficiarán a las empresas, ayudando a mejorar la calidad crediticia y reducir el costo financiero. Los mercados están subdesarrollados y estas reformas pueden generar un impacto significativo”, concluyó.







