El atragantamiento se posiciona como la principal causa accidental de fallecimiento en menores de cinco años, una situación que, según el médico Jorge Tartaglione, demanda una vigilancia continua y rigurosa por parte de los adultos responsables. El especialista enfatiza que estos episodios no deben ser clasificados como accidentes fortuitos, sino como incidentes, dado que en la mayoría de los casos existe un factor de prevención esencial que puede evitar un desenlace trágico: “El accidente siempre se puede prevenir”. Tartaglione asegura que el mayor riesgo se encuentra en niños menores de 13 años, señalando que estos eventos pueden suceder en cuestión de segundos. Por ello, sostiene que es fundamental mantener la atención en todo momento. Para prevenir el atragantamiento en los niños, el médico destaca ciertos alimentos y objetos que los padres deben vigilar con particular cuidado: “Si le das de comer uvas enteras a tu hijo de 3, 4, 5 años o 2, se puede atragantar”. Además, menciona que las salchichas, los frutos secos y los caramelos duros son peligrosos para los pequeños. También alerta sobre elementos cotidianos que a menudo pasan desapercibidos, como las pilas, los globos, los juguetes pequeños y hasta las uñas postizas, que representan un riesgo considerable. “He visto atragantamientos y lesiones pulmonares ocasionadas por accidentes domésticos, como pilas, globos y juguetes pequeños. Todo lo que es pequeño y redondo puede ser motivo de atragantamiento, por lo que es crucial supervisar siempre a los niños, sentarlos para comer y cortar los alimentos en trozos pequeños”, explica Tartaglione sobre la prevención primaria. En caso de que ocurra un atragantamiento, el protocolo de actuación resulta fundamental para salvar vidas. El médico establece una distinción clave: la capacidad de toser. “Si el niño puede toser, significa que tiene la vía aérea abierta. Dejalo toser y si no puede, lo debes voltear y comenzar a golpearlo en la espalda. Esto es muy importante. Todas las madres deben saberlo”, enfatiza. La técnica consiste en practicar palmadas en la zona interescapular, entre los dos omóplatos, seguidas de compresiones en el pecho si el niño es menor de un año. “Cinco palmadas en la espalda y luego cinco en el pecho. Es muy importante tener esto presente y nunca intentar meter los dedos en la boca”, advierte. En el caso de los adultos, la técnica se adapta a la maniobra de Heimlich. Tartaglione sugiere interrogar a la persona afectada, ya que si no puede responder, es adecuado aplicar la maniobra: “Te posicionas detrás y comprimes la parte superior del abdomen hacia arriba; esto ayudará a expulsar el objeto, justo debajo de la boca del estómago”. Si la persona se encuentra sola, el especialista aconseja apoyarse sobre el respaldo de una silla y utilizar la presión del objeto para comprimir el abdomen debajo del esternón y lograr expulsar el cuerpo extraño.
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