El canciller argentino, Pablo Quirno, atraviesa una semana marcada por la confrontación en dos frentes simultáneos. En el ámbito local, el club Rosario Central formalizó una intimación legal contra el diplomático tras sus polémicos comentarios sobre una imagen institucional. El conflicto se originó cuando Quirno cuestionó una fotografía de agradecimiento a la Selección Argentina en la que no aparecían Lionel Messi ni Lionel Scaloni, atribuyendo la ausencia a la histórica rivalidad con Newell ‘s Old Boys.
A través de una carta documento, la entidad rosarina calificó las afirmaciones del funcionario como “falsas, maliciosas y ofensivas”. Desde la institución explicaron que la elección de la imagen buscaba homenajear específicamente a Giovanni Lo Celso, futbolista surgido de sus filas, subrayando su contribución al éxito del equipo nacional. En un tono contundente, el club acusó al titular de la Cancillería de promover sentimientos de odio y discriminación, dándole un plazo de 48 horas para rectificar sus dichos públicamente.
En paralelo, Quirno enfrenta duras críticas por la política exterior del país tras la reciente votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Argentina se posicionó en un pequeño grupo de naciones que votaron en contra de renovar el mandato de Volker Türk como Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Esta decisión fue tildada de “vergüenza” por el diputado nacional Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, lo que desató un tenso cruce de declaraciones entre el legislador y el canciller.
A pesar de la negativa argentina, la ONU ratificó la continuidad de Türk hasta 2030 con una amplia mayoría de 144 votos. El episodio deja al gobierno nacional en una posición de aislamiento internacional respecto a la supervisión de los derechos fundamentales, sumando un nuevo capítulo a la convulsionada gestión de la Cancillería actual.







