La Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA) advirtió que la introducción de cambios regulatorios que permitirían el acceso de flotas extranjeras al cabotaje nacional podría provocar desequilibrios significativos en el mercado local y poner en riesgo la viabilidad de la marina mercante del país.
En este contexto, la Federación manifestó su preocupación por la posibilidad de que competidores internacionales ingresen al mercado sin abordar previamente las “ineficiencias estructurales” que encarecen la logística en Argentina.
Mediante un comunicado, la organización, que agrupa a los principales armadores y operadores navales, coincidió en la urgencia de desarrollar una agenda de modernización del transporte marítimo y fluvial, orientada a disminuir costos logísticos, estimular inversiones y optimizar el flujo de las economías regionales.
No obstante, enfatizó que cualquier cambio sustancial debe basarse en reglas justas, previsibles y equivalentes para todos los operadores en el sector.
A pesar de la relevancia de las reformas discutidas para el sector, fuentes de la Federación confirmaron la falta de comunicación directa con el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger. Pese a que se habían enviado solicitudes para una audiencia, nunca ocurrió una convocatoria.
Aun así, la cámara que representa a las navieras locales no descartó la posibilidad de enviar una nueva comunicación oficial al ministerio, indicando que actualmente analizan los próximos pasos a seguir.
Uno de los principales puntos de preocupación para los armadores es la potencial autorización para que empresas extranjeras realicen actividades de cabotaje dentro del territorio argentino. La Federación destacó que estas empresas suelen operar desde jurisdicciones con menores obligaciones fiscales, laborales y regulatorias.
Gustavo D’Amico, presidente de FENA, subrayó que la Marina Mercante Argentina no requiere privilegios, sino que necesita “reglas parejas” para poder competir en igualdad de condiciones.
Además, aseguró que la entidad apoya cualquier reforma que favorezca un mayor uso del transporte acuático, reducción de costos logísticos y aumento de inversiones, siempre que las condiciones sean equitativas para todos los actores en aguas argentinas.
Desde la cámara también señalaron que, aunque el uso de banderas de conveniencia es común en el transporte marítimo internacional, la mayoría de los países defienden sus mercados de cabotaje mediante requisitos específicos en ámbito laboral, fiscal y de seguridad.
Admiten que permitir la competencia en aguas locales con legislaciones disímiles podría llevar a una sustitución gradual de la flota nacional por la extranjera, amenazando así los empleos locales.
FENA sostiene que la competitividad en el transporte acuático no se logra generando desigualdades normativas que perjudiquen a los armadores argentinos. Los operadores han manifestado que el costo logístico en Argentina resulta de una combinación de factores que exceden el precio del flete e incluyen costos portuarios, de estiba, tasas de infraestructura, y servicios esenciales como el practicaje, el pilotaje y el remolque.
También se suman la burocracia administrativa, la repetición de trámites, las inspecciones, la carga de las cargas sociales, impuestos y la elevada litigiosidad laboral.
En este marco, la Federación alertó que si no se abordan de forma integral estos factores estructurales, cualquier reforma podría resultar en la transferencia de actividades económicas desde empresas nacionales hacia extranjeras, sin que se logre una reducción real de los costos para los cargadores locales.
FENA ha presentado a autoridades nacionales, legisladores y demás actores de la cadena de suministro un “Plan Estructural para la Competitividad”, que busca proporcionar







