Recientemente, el exfutbolista Diego Lugano, líder del equipo uruguayo que se alzó con la Copa América en 2011, resaltó la importancia de este certamen, afirmando que debería ser considerado al mismo nivel que una Copa del Mundo y sugirió que Uruguay debería contar con una estrella adicional en su palmarés.
Este planteamiento surgen a medida que se aproxima el Mundial 2026, en medio de un debate sobre el reconocimiento de las dos medallas de oro obtenidas por Uruguay en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, que el país busca que sean validadas como títulos mundiales.
En el ámbito futbolístico, cada selección defiende su historia. Lugano, no satisfecho con las cuatro estrellas que ya adornan el escudo uruguayo, argumentó que su selección debería tener cinco. Dos de estas estrellas son indiscutibles: el primer Mundial se celebró en 1930 en Uruguay, donde el equipo, dirigido por el joven Héctor Scarone, se consagró campeón. Tras triunfar en la fase de grupos, la selección celeste venció 6-1 a Yugoslavia y, en la final, superó a Argentina por 4-2 ante un estadio Centenario repleto.
Los goleadores uruguayos en esa final fueron Pablo Dorado, José Cea, Victoriano Iriarte y Héctor Castro. Por Argentina, marcó Carlos Peucelle, posterior goleador de River, y Guillermo Stábile, destacado futbolista de la época amateur.
El segundo y hasta ahora último triunfo en un Mundial se dio en Brasil en 1950. Uruguay fue parte del grupo 4, que resultó ser el único conformado por solo dos selecciones debido a retiradas de otros equipos. Tras un contundente 8-0 frente a Bolivia, el equipo avanzó a una fase final, en un Mundial que no contó con eliminatorias. Luego de empatar 2-2 con Suecia, Uruguay disputó un partido decisivo contra el anfitrión Brasil y, a pesar de comenzar en desventaja, logró remontar, quedando grabado en la memoria colectiva como el ‘Maracanazo’.
Además de los títulos mundiales, la selección uruguaya lucha por el reconocimiento de las medallas olímpicas obtenidas en 1924 y 1928, fundamentando que dichos torneos fueron organizados por la joven FIFA, a pesar de que la Copa del Mundo se disputó por primera vez en 1930, lo que complica el respaldo por parte de la instancia máxima del fútbol.
Diego Lugano introdujo el debate sobre el ‘Mundialito’, torneo que reunió a los campeones mundiales de la época y se realizó en Uruguay, con el Estadio Centenario como sede única, celebrando así el cincuentenario de la Copa Mundial.
Este certamen contó con la participación de las selecciones campeonas: Argentina, Brasil, Alemania Federal e Italia, junto con Países Bajos, que ocupó el último lugar tras la retirada de Inglaterra.
Uruguay se emparejó en la fase de grupos con Países Bajos e Italia, mientras que Argentina se midió ante Alemania Federal y Brasil. El formato del torneo permitía clasificar solo al líder del grupo, y Argentina, aunque ganó a Alemania por 2-1, no logró avanzar al empatar con Brasil, que luego goleó a Alemania para avanzar gracias a la diferencia de goles.
Uruguay, en cambio, superó sin problemas a sus oponentes en el grupo, ganando ambos partidos 2-0, y llegó a la final el 10 de enero de 1981 contra Brasil. En un encuentro disputado ante más de 70 mil espectadores, el local anotó primero con un gol de Jorge Barrios Balestrasse al inicio del segundo tiempo, aunque Brasil empató rápidamente con un penal de Sócrates. Sin embargo, a diez minutos del final, Waldemar Victorino, quien había sido campeón de la Copa Libertadores con Nacional en 1980, anotó con un cabezazo y selló el 2-1 en favor de Uruguay.
Es importante destacar que el ‘Mundialito’ fue ideado y llevado a cabo por la Asociación Uruguaya de Fútbol durante un período de dictadura cívico-militar (1973-1985), y tuvo el aval de la FIFA, que lo reconoció formalmente como un torneo oficial.







