“Esta disciplina se posiciona como una de las más dinámicas dentro de la economía del conocimiento, con capacidad para atraer crecientes inversiones internacionales y aportar divisas exportando servicios de alto valor agregado, además de generar empleo calificado y contribuir a mejorar la atención de la salud”, afirmó Carolina Martinenghi, Directora de Comunicaciones de CAEMe, al conmemorar el Día Mundial de la Investigación Clínica.
Según un informe al que tuvo acceso nuestra redacción, Martinenghi agregó: “Argentina tiene la oportunidad de seguir consolidando su rol en investigación clínica. Tenemos por delante dos desafíos para impulsar este ecosistema: un mayor alcance federal, porque la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires concentran todavía el 70% de la participación y que haya más estudios clínicos en centros públicos”.
Las áreas terapéuticas con mayor enfoque en Argentina son oncología (25%), aparato respiratorio (12%), inmunología-reumatología, lupus y enfermedades autoinmunes (11%), metabolismo (11%), sistema nervioso central (10%), cardiovascular (8%), digestivo (6%) e infectología (5%).
La investigación clínica está viviendo una transformación estructural a nivel global. La incorporación de tecnologías digitales, inteligencia artificial y nuevos modelos metodológicos está permitiendo desarrollar medicamentos y vacunas de forma más eficiente, ágil y con una calidad de datos superior. Esto se traduce en terapias más efectivas y en plazos más cortos para el acceso de los pacientes que las requieren.
“Estamos ante un cambio de paradigma a partir de avances significativos y constantes sobre cómo se investiga. La tecnología permite optimizar procesos que antes eran largos y complejos, mejorando la calidad de la evidencia y la experiencia de los participantes del estudio clínico”, señaló Carolina Sian, directora de asuntos regulatorios de CAEMe.
Entre los avances más destacados se encuentran los ensayos clínicos ‘descentralizados’, que trasladan ciertas actividades fuera de los centros hospitalarios convencionales, utilizando herramientas tecnológicas para la recopilación de datos.
A través del monitoreo continuo de parámetros de salud mediante dispositivos portátiles, se elimina la necesidad de que los pacientes se desplacen para realizar controles, lo que rompe barreras geográficas y logísticas, permitiendo la inclusión de poblaciones rurales y personas con movilidad reducida, lo que mejora la representatividad de los involucrados. Esta innovación reduce costos y optimiza la participación y la adherencia a los tratamientos, todo mientras mantiene la calidad y seguridad de los datos.







