A lo largo de los años, Pergolini ha sido una figura clave en la agenda mediática local, siempre atento a anticipar los cambios tecnológicos que afectan la interacción entre los contenidos y sus públicos: “Algunos esperan el futuro y otros salen a construirlo”, comentó.
El conductor también reconoció haber cometido errores en su afán por lograr primicias rápidas: “Yo una vez dije que Phil Collins había muerto y era mentira”, admitió sinceramente al referirse a los riesgos que implica trabajar en un entorno donde la rapidez puede comprometer la rigurosidad del periodismo.
Asimismo, analizó la influencia de la inteligencia artificial en el panorama actual y mencionó el uso de personajes sintéticos en ‘Otro Día Perdido’, programa que lidera, destacando que estos son bien aceptados por los televidentes a pesar de su artificialidad.
“Tenemos a Echenique, que no es humano. Y si uno mira las redes, hasta le elogian la ropa. Casi el 30% de los menores de 30 años sigue personajes sintéticos, que no existen. Y aunque lo sepan, no les importa”, expresó. Refirió que, en la actualidad, podría ser más significativo el mensaje que la identidad del emisor: “Como Echenique tiene determinada postura y forma de hablar, muchos creen que es un doctor en Historia Comparada”.
Su espíritu emprendedor, que lo llevó a desarrollar el primer programa transmitido por streaming a nivel global, se manifiesta hoy en nuevos proyectos. Uno de ellos es ATO, un dispositivo creado para adultos mayores, con la finalidad de hacer frente a la creciente epidemia de soledad.
“Es una epidemia de soledad, es tremendo”, dijo sobre este emprendimiento que surge de su experiencia familiar tras el proceso de ceguera que enfrentó su madre. Esta innovación, basada en el uso de lenguaje natural y modelos de inteligencia artificial, busca ofrecer una compañía conversacional que trascienda una mera interacción técnica.
“Mi mamá quedó ciega en un momento de su vida. Ya era grande, pero vivía sola. Era muy autónoma. Pintaba, leía mucho. Y cuando quedó ciega fue muy frustrante. No podés aprender a ser ciego de grande. Lo intentamos, pero fue muy difícil. Mi mamá estaba enojada”, recordó Pergolini, quien también compartió: “Un día le dije: ‘Yo no puedo hacer nada para que vuelvas a ver. Intentamos de todo. Entiendo que estés enojada, pero decime qué es lo que más te enoja’.







