FN Meka se distingue como un artista generado por IA, creado por Anthony Martini y Brandon Le, fundadores de la startup Factory New. Este caso representa una tendencia creciente en el ámbito musical: la aparición de proyectos que carecen de una identidad física, inundando las plataformas de streaming y reformulando las normas del sector. “Una persona promedio con buen gusto y paciencia puede lograr resultados sorprendentes empleando estas herramientas”, comenta Jamian Gerard, licenciado en Bellas Artes por la Columbia College Chicago y profesional de la creatividad especializado en IA, quien crea contenido utilizando esta tecnología.
No obstante, enfatiza que el éxito de estos artistas virtuales se basa en la visión humana que los respalda. Además del aspecto artístico, hay preocupaciones sobre la monetización de las canciones creadas por IA. Según un informe reciente de la Unesco, se estima que para 2028 los ingresos de los músicos se reducirán un 24% debido al avance de esta tecnología, representando cerca de 4.000 millones de euros anuales.
No existe una cifra precisa sobre cuánto puede generar un artista con música artificial. Los ingresos dependen de varios aspectos, incluido el modelo de monetización de cada plataforma y el número de reproducciones. Por ejemplo, Spotify opera bajo un sistema donde los ingresos recaudados, generados por suscripciones y publicidad, se distribuyen a los titulares de derechos en función de su participación en el total de reproducciones de la plataforma. Esto significa que la plataforma no paga directamente a los artistas ni hay una cantidad fija por cada stream; los ingresos de cada artista dependen de varios factores, incluido el volumen de escuchas, el mercado y el tipo de suscripción. Los pagos se efectúan a través de sellos, distribuidores y otros titulares de derechos.
Desde la plataforma, se aseguran: “Nuestro rol es garantizar que el contenido disponible cumpla con los acuerdos de licencia y las políticas de protección de identidad y derechos. Nuestro enfoque está en asegurar que los pagos reflejen la escucha genuina por parte de los usuarios y que los artistas, sin importar las herramientas creativas que utilicen, compitan en igualdad de condiciones dentro de un entorno justo.”







