El texto analiza el declive del atractivo del plazo fijo tradicional en Argentina, señalando que la combinación de bajas tasas de interés (cercanas al 17% TNA) y una inflación superior ha erosionado su rentabilidad real.
Se ilustra que, para obtener una ganancia mensual mínima de $25.000, se requiere una inversión de aproximadamente $1.800.000. También se menciona una leve diferencia de tasas a favor de los depósitos electrónicos (17,5% TNA) como incentivo a la digitalización.
El desplome de la tasa se atribuye a la política monetaria del Banco Central (BCRA), que ha reducido las tasas de referencia en respuesta a la desaceleración inflacionaria.
Finalmente, se advierte a los ahorristas sobre aspectos fundamentales: la ganancia mensual es solo una fracción proporcional de la TNA (aproximadamente 1,4% mensual), la rentabilidad queda fijada al momento de la constitución, los intereses pueden tener tratamiento fiscal, y el riesgo principal es la pérdida de poder adquisitivo si la inflación supera el rendimiento. Se concluye que, si bien es un instrumento de bajo riesgo, el efecto del interés compuesto en el plazo fijo es actualmente limitado.







