Esta continuidad en las operaciones comerciales es posible gracias a la aplicación de un criterio de zonificación respaldado por un acuerdo bilateral vigente desde 2025. Mediante este convenio, enmarcado en las directrices de la Organización Mundial de Sanidad Animal, ambas naciones reconocen mutuamente sus sistemas de trazabilidad, compartimentación y segregación para la enfermedad de Newcastle y la influenza aviar. Este mecanismo garantiza un intercambio constante de información técnica y epidemiológica, e incluso habilita la certificación de envíos de aves de un día desde establecimientos autorizados.
La preservación del estatus sanitario es prioritaria para el sector avícola argentino, considerando que el país se mantiene libre de la enfermedad de Newcastle sin registrar brotes desde 1987. Frente al escenario regional, se ha solicitado a los establecimientos comerciales reforzar de forma rigurosa las medidas de bioseguridad, higiene y control. Entre las acciones exigidas destacan la revisión de mallas antipájaros, la desinfección de vehículos e instalaciones, la eliminación de acumulaciones de agua que atraigan aves silvestres y la restricción en la circulación de personal y equipos.
Asimismo, se aconseja a las granjas avícolas poner en marcha planes de vacunación adaptados a cada categoría de aves y siempre supervisados por un profesional veterinario. Dado que las aves silvestres facilitan la propagación del virus a través de sus desplazamientos, resulta indispensable que todos los actores de la cadena avícola mantengan una vigilancia activa, detecten oportunamente cualquier síntoma o mortalidad inusual y notifiquen de inmediato a los organismos correspondientes para frenar un eventual contagio.







