El ministro también destacó que, si el Gobierno enfrenta dificultades para refinanciar la deuda local en el año próximo, cuenta con fuentes alternativas de fondeo, incluido el swap con el Tesoro de Estados Unidos y el swap vigente con el Banco Popular de China.
Está claro que el evento electoral comenzó a ejercer más peso en el desempeño de las cotizaciones de bonos hard dollar de la Argentina en las últimas semanas. Al panorama hay que agregarle una rampante escalada de las tasas de interés de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, en la zona del 5% anual, que no se daba desde 2007, junto con un período de escasas compras de divisas a manos del BCRA en el mercado de cambios.
En su conjunto, estos indicadores impulsaron la suba del índice de riesgo país argentino desde 403 puntos básicos del 10 de julio -piso en 2026- a más de 560 puntos al cierre de la última semana, un salto de 40% en esta referencia.
En la plaza financiera tienen presente el cúmulo de vencimientos de deuda soberana para 2027, por más de USD 20.000 millones, a la par de un previsible escenario de volatilidad de cotizaciones de activos y del dólar a lo largo del año electoral.
Max Capital refirió que “los riesgos electorales parecen estar ejerciendo presión a la baja sobre las valuaciones, y los precios de los bonos ya se encuentran en terreno negativo en lo que va del año. La presentación del ministro Caputo en Nueva York confirmó que el gobierno no emitirá deuda antes de las elecciones, lo que profundiza los temores a algún tipo de evento crediticio ante un escenario electoral negativo. Según nuestras estimaciones, los bonos ahora descuentan 7 puntos porcentuales menos de probabilidad de continuidad que en julio, con spreads frente a créditos B que superan los 200 puntos básicos como resultado, principalmente debido a un movimiento idiosincrático”.
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, subrayó que si comparamos Argentina con otros países con calificación B-, vemos que muchos tienen niveles de riesgo país en el rango de 200 a 350 puntos básicos. En ese sentido, Argentina todavía presenta una prima elevada y tiene espacio para atraer flujos. El principal factor que mantiene en pausa esa compresión es la incertidumbre sobre la continuidad de las reformas y del programa económico”.
“La definición de los candidatos para las elecciones presidenciales del año próximo va a ser importante. Un candidato opositor que mantenga las ideas económicas centrales podría favorecer una mayor compresión del riesgo país, mientras que una alternativa que plantee un cambio significativo en la política económica podría generar el efecto contrario. En definitiva, el mercado va a empezar a incorporar en los precios qué tan probable es la continuidad del programa económico”, consideró Botto.
Está previsto para 2027 el pago a cargo del Estado nacional de unos USD 12.000 millones a acreedores privados, en concepto de capital e intereses de Bonares y Globales, más USD 7.500 millones al FMI y cerca de USD 2.000 millones de Bopreal, los títulos de deuda en moneda extranjera del BCRA, en este último ítem si se descuenta la porción habilitada para el pago de impuestos. Este total de más de USD 21.000 millones representa hoy más del 40% de las reservas brutas del Banco Central, que rondan los 49.000 millones de dólares.
“Poder cumplir estos pagos sin sobresaltos dependerá de la capacidad de financiamiento del Estado nacional, dependiente a su vez de factores locales e internacionales. En relación con los segundos, la Reserva Federal de Estados Unidos subió su tasa de interés de política monetaria esta semana llevándola del rango de 3,5-3,75% al de 3,75%-4% anual. La creación de 700.000 empleos no agrícolas permitió que la autoridad monetaria priorizara su objetivo de inflación baja por sobre reducir generación de puestos de trabajo”, expresó un informe de la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
“El cambio de la política de la Fed llevaría capitales de los países emergentes a Estados Unidos, reduciendo la oferta de financiamiento para los primeros -todo lo demás constante-. Mientras que a principios de año las emisiones de países emergentes eran un 25% mayores que en el promedio de los últimos diez años, el escenario se revirtió en marzo, y en el acumulado a septiembre están 10% por debajo. La pregunta, entonces, es si el Estado nacional podrá volver a los mercados internacionales de crédito, luego de ocho años afuera, en este contexto global”, añadieron desde el Banco Provincia.
La Consultora 1816 destacó que “Milei luce competitivo para 2027, pero los inversores parecen tener dudas acerca de cómo se verán las cosas de acá a un año si el mercado laboral no mejora”. Con esa percepción “la posición técnica desfavorable es una oportunidad para que carteras con horizonte de largo plazo roten de Globales a Bonares, en nuestra opinión, aunque no hay que dejar de tener en cuenta que, si los Bonares comprimen un poco, es de esperar que vuelva a haber oferta en el mercado primario, lo que le pondría un piso a los rendimientos. En otras palabras, a la deuda soberana la vemos más para devengar tasa de interés que para buscar ganancias de capital considerables, al menos hasta las elecciones del año que viene”, concluyó.
El proyecto de Ley de Presupuesto 2027 prevé financiar parte de los pagos en moneda extranjera con la emisión de USD 11.000 millones de Bonares (títulos en dólares ley local). Sin embargo, la influencia del endurecimiento monetario en los Estados Unidos empujó al alza los índices de riesgo país en toda la región -por caso, en Bolivia y Ecuador treparon alrededor de 50 puntos básicos-, con un mayor costo de financiamiento generalizado, en simultáneo con una contracción de la demanda de bonos emergentes.
En este contexto, un informe de GMA Capital precisó que el proyecto de Ley de Presupuesto para el año que viene contempla un financiamiento en torno a los USD 12.400 millones. “Mientras el programa presentado meses atrás contemplaba emisión de Bonares por USD 5.000 millones y USD 4.200 millones de organismos internacionales, el nuevo proyecto incorpora cerca de USD 11.000 millones de colocaciones de deuda potenciales y unos USD 2.400 millones de créditos multilaterales. Estos últimos alcanzarían para cubrir los vencimientos de capital, aunque no los pagos de intereses”.
“Con el proyecto ya enviado al Congreso, ahora comienza otra etapa: la negociación. Más que una simple foto de las cuentas públicas, el Presupuesto pone sobre la mesa los supuestos, prioridades y necesidades de financiamiento con los que el Gobierno pretende transitar 2027. El desafío ahora será cuánto de ese esquema logra sostenerse después del paso por el Congreso”, añadió GMA Capital.
Los analistas de Puente destacaron que “el Gobierno presentó el Presupuesto 2027, con supuestos de crecimiento e inflación algo exigentes y una meta de superávit primario de 1,3% del PBI. En el frente externo, la Reserva Federal proyectó una trayectoria de tasas más elevada, presionando a los rendimientos de los Treasuries y a los activos argentinos”.







