Este fin de semana, Martin competirá en un Toyota Corolla Cross, compartiendo equipo con Gabriel Ponce de León, otro gran exponente del Turismo Competición. En una pausa de sus entrenamientos, el piloto sanjuanino conversó con nosotros sobre su rica trayectoria en el automovilismo. Como es habitual en él, no se guardó ninguna anécdota ni detalle.
Recuerda cómo, hace 47 años, recibió en su hogar a Senna, durante el Campeonato Sudamericano de Karting. Martin y el brasileño entablaron una relación de amistad y negocios, ya que Senna le vendió un karting y un motor Parrilla que aún conserven con gran cariño. “Era un chico muy tímido e introvertido. Cuando estuvo esos días en San Juan, nos hicimos amigos. Mi papá le compró uno de sus motores marca DAP, que él (Senna) eligió especialmente. Hubo mucha gente que intentó comprármelo, pero jamás estuvo ni estará a la venta”, aseveró, definiendo al karting como “la primaria del automovilismo”.
Martin relata que “luego, Ayrton vino al final del año y lo invitaron a correr el Campeonato Argentino. Sin embargo, por una cuestión de intereses, no lo dejaron competir, ya que decían que no tenía licencia argentina. Intentamos hacer que le dieran la licencia, pero la federación estaba cerrada. Finalmente, Ayrton vino a correr con mi karting suplente, pero se quedó como espectador”. También recuerda una experiencia en 1980, compitiendo en el Sudamericano de Uruguay, donde Senna obtuvo el campeonato y él quedó en segundo lugar.
Cada uno siguió su camino: Senna se consagró en la Fórmula 1, mientras que Martin logró hacer lo suyo en las competencias nacionales. En monopostos, compitió en Fórmula Renault, donde finalizó tercero en el campeonato de 1988. Durante su paso por la “Categoría Escuela”, conoció a Tulio Crespi, el destacado constructor de monopostos que falleció recientemente. Al respecto, Martin expresó: “Siento una gran tristeza. Tulio fue una persona que ayudó mucho a los demás, era creativo y diferente. El automovilismo argentino le debe mucho”, refiriéndose a la valiosa ayuda que Crespi le brindó en sus inicios: “Comencé con un auto bastante viejo porque no podía permitirme uno nuevo. Tulio nos recibió en Balcarce, y con el auto viejo, aprovechamos cada pieza que pudimos. Él nos armó un auto con el que gané varias carreras. Siempre estuvo ahí para ayudar”.
En aquel entonces, la Fórmula Renault contaba con más de 60 autos compitiendo simultáneamente, dado que “el chasis era libre y cada cual corría con lo que podía reunir”. Sin embargo, en 2007 se implementaron regulaciones que obligaban a usar únicamente chasis Tito, lo que redujo la cantidad de competidores y aumentó la inversión necesaria para poder participar. “Lamentablemente, muchos pilotos se quedaron fuera debido a esto, y esos monopolios que se crean para nivelar los coches y reducir costos terminaron siendo un fraude. Esa fue, sin dudas, la decadencia de la Fórmula Renault”, opinó.
Su carrera continuó con un salto a la Fórmula 2 Nacional y la Fórmula 3 Sudamericana, hasta que debutó en el Turismo Carretera. En este último, fue testigo del trágico accidente de Roberto Mouras, que tuvo lugar el 22 de noviembre de 1992 en Lobos. Martin recordó con pesar: “Era mi segunda carrera en ruta. Recuerdo a Bressano diciéndonos que había un peligro en el circuito. Cuando llegué a la chicana, venía en el puesto 18 y, tras un despiste, dañé la dirección del coche. Al siguiente relanzamiento, mientras aceleraba, la incertidumbre me invadió. Finalmente, me enteré del accidente de Roberto y, cuando se trató de su muerte, el silencio que reinó fue aterrador. Nunca había experimentado un silencio tan profundo”.
A pesar de las tragedias, el espíritu de los pilotos prevalece. “Todos los competidores creemos que esas cosas no pasarán nunca. También tuve que lidiar con el accidente de Julián Alfaro en Mar de Ajó, donde me conmovió ver que se repitió un error fatal”.
Con el tiempo, Henry se consolidó en el TC 2000, donde se destacó en los años noventa. Su gran momento llegó casi tres décadas atrás cuando se llevó el título en una emocionante final en Rafaela, superando a Walter Hernández, quien era considerado uno de los favoritos del equipo oficial Volkswagen. El desenlace de esa carrera fue objeto de controversia, con numerosas denuncias sobre irregularidades en el trascurrir de la competencia. “Tanto Walter como yo fuimos víctimas de un mal manejo. En el día de la carrera, llovía y nos obligaron a correr con gomas lisas. En cambio, otros pilotos, como Gustavo Taddei, pudieron usar gomas de lluvia”, recordó, también haciendo referencia a cómo, en la carrera, muchos autos sufrieron despistes por las difíciles condiciones del circuito.
Martin continuó narrando que durante un relanzamiento, un mecánico de Hernández tocó su auto cuando no debió, lo que derivó en sanciones y revisiones administrativas. “Cuando relanzamos, adelanté a Walter y después el compañero de su equipo me chocó. Terminamos esos días con un reclamo que alteró el resultado final. Al final, por la falta de un mecánico, logramos que se determinara que yo era el campeón, pero fue decepcionante terminar así. Es una pena que todo haya ocurrido en un escritorio, después de tanto trabajo entre los equipos”.
Después de eso, Henry siguió en la competencia nacional y, en 2013, logró alzarse con el título en el Top Race Series. Se mantuvo activo hasta 2014, cuando se apartó de las carreras regulares, y desde entonces se dedicó al karting. Recientemente, se mudó a España con su familia, donde abrió un local de empanadas argentinas, además de una cafetería y una heladería. “Es un desafío dejar amigos y familia, pero ciertas circunstancias me llevaron a mudarme a España. Afortunadamente, allí hay una gran cantidad de argentinos que disfrutan de lo que ofrezco”.
Este fin de semana, el Autódromo El Zonda-Eduardo Copello rendirá homenaje a Martin, quien vuelve a las pistas de la categoría que le dio reconocimiento. Este regreso es solo por la fecha actual, y el piloto reflexiona: “Mi idea es disfrutar. No he competido en dos años y sé que estos TC 2000 son más potentes que los de mi época”. Sobre el circuito sanjuanino, destaca su dificultad: “Es una pista que no permite errores, y aunque la seguridad ha mejorado, seguirá habiendo sectores donde no puedes fallar, porque eso puede costarte el auto”. Martin también recordó un accidente grave en 2007 en el que un golpe contra el guardarraíl casi le costó la vida: “Tuve otro importante en Top Race, pero gracias a Dios salí ileso de ambos”.
En cuanto al presente del TC 2000, Martin tiene una mirada positiva, afirmando que “está en un buen momento. Vemos un periodo de transición y confío en que el número de autos irá en aumento. La categoría siempre ha tenido el apoyo de las fábricas, y es considerada de elite. Sin embargo, es fundamental que más pilotos de renombre se unan. Aunque creo que los nuevos talentos son importantes, en mi época había varios pilotos consagrados que aportaban al espectáculo”.
Finalmente, cuando se le consulta qué metas aún no ha cumplido, responde con una expresión de entusiasmo: “Manejar un Fórmula 1 es mi deseo. Sé que lo lograré en algún momento”. Henry Martin sigue adelante en su carrera automovilística con la misma pasión y competitividad que tuvo en sus inicios, y este fin de semana podrá disfrutar de un merecido homenaje junto a sus seres queridos en el TC 2000.







