En este contexto, el riesgo país argentino se situó en 512 puntos básicos, lo que ocasiona que algunos bonos ofrezcan un rendimiento superior al 10,6%, un hecho que complica la posibilidad de que el país acceda a financiamiento en los mercados internacionales.
Durante agosto, el indicador de JP Morgan experimentó un incremento de 100 puntos, lo que representa un aumento cercano al 20 por ciento. Las inquietudes a nivel global solo cubren una parte de esta reacción negativa, dejando a la política como responsable de las dudas sobre la reelección presidencial.
El panorama internacional, que agrava los problemas de Argentina y otras naciones, se caracteriza por ser contradictorio. Por un lado, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, comunicó la recompra de bonos del Tesoro a 10 y 30 años, buscando elevar su precio y reducir el rendimiento. Por otro lado, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, aludió en un discurso poco conciliador a un posible aumento cercano de las tasas de interés. En este sentido, Bessent intenta disminuirlas, mientras que Warsh parece inclinarse por aumentarlas.
El mercado de bonos tomó en serio las palabras de Warsh: los bonos del Tesoro cayeron y el rendimiento del título a 10 años alcanzó un 4,76%, su cifra más alta desde principios de septiembre de 2023, y solo fue igualada en 2007.
El clima en Estados Unidos está marcado por las elecciones de medio término, y el mercado ya comienza a emitir sus juicios a través de decisiones de compra y venta. Tanto Argentina como Brasil enfrentan situaciones similares, con la salvedad de que las elecciones locales aquí se llevarán a cabo dentro de un año, mientras que en Brasil y Estados Unidos, en tres meses.
Además, la situación ha tenido repercusiones en el precio del petróleo, que aumentó más de un 4% tras los ataques de Estados Unidos y la respuesta de Irán.
Matías Togni, analista de la consultora NextBarrel, describió la dinámica reciente: ‘Durante las últimas semanas, el mercado del petróleo ha debatido cuántos barriles están atravesando el Estrecho de Ormuz de manera encubierta. La administración Trump estima 10 millones de barriles diarios, mientras que fuentes más conservadoras reducen esa cifra a la mitad. Sin embargo, esto no parece afectar el precio del petróleo, que se ha mantenido cómodamente en torno a los 90 dólares, fluctuando según las acciones militares.’
Togni también mencionó un dato que podría impactar a Argentina: ‘Trump tiene planes para Venezuela. El anuncio de que Estados Unidos controlaría hasta 65 billones de las reservas de ese país ha suscitado interrogantes. No está claro cómo se implementaría esto legalmente, y el volumen también es objeto de debate, ya que se basa en unas reservas de 300 billones de barriles, cifra que fue proclamada por Chávez en 2007. La discusión gira en torno a la clasificación de las reservas; existen las probadas y las posibles, y las estimaciones privadas sugieren que las reservas probables no superan los 100 billones. Si se lleva a cabo, esto podría afectar el desarrollo de Vaca Muerta, ya que los recursos podrían dirigirse a la cuenca del Orinoco, compitiendo por los dólares destinados a inversión. Chevron y GeoPark, las dos empresas que están liderando en Venezuela, son las mismas que más inversiones estaban realizando en Argentina, y su proximidad geográfica favorece los proyectos en Venezuela.’
Sin embargo, los plazos para invertir y desarrollar estas iniciativas son considerados cortos para Estados Unidos, mientras que para Argentina, la prioridad está en la inflación y su reducción en el presente, dejando de lado proyectos a largo plazo. Esta disparidad se evidenció cuando se postergó el aumento en los precios de los combustibles de septiembre a octubre, generando una resignación de ingresos por parte de YPF en favor de un objetivo gubernamental crucial ante las elecciones.
Lo concreto es que la política sigue permeando el ámbito económico. Ese viraje se reflejó en la asignación de fondos públicos para otorgar créditos hipotecarios, una medida efectiva en tanto que el capital debe reportar ganancias, aunque contradice el discurso presidencial. Se están buscando también alternativas para reactivar el consumo, y la reducción de tasas de interés es una de varias estrategias.
Una disminución de la tasa no solo beneficiaría a empresas y consumidores, sino que también ayudaría a los deudores morosos, quienes han quedado excluidos del mercado. El debate se centra en cómo reintegrar a estos consumidores al sistema, tal como ocurrió con los dólares no declarados, ampliando la actividad económica. El Congreso está trabajando en esta agenda, que podría plantear un dilema para el presidente Javier Milei, dado que la morosidad impacta también en el ámbito electoral.
El impacto se ha evidenciado en diversos sectores. Mariano Ortiz Villafañe, economista en jefe de Aldazabal y Cía., señaló que ‘en agosto, las colocaciones de deuda en dólares duros de empresas y provincias alcanzaron USD 937 millones, menos de la mitad del monto del mes anterior. Esta caída se asocia a un contexto más complicado para los emisores locales, debido a la incertidumbre global con tasas en aumento en Estados Unidos y el incremento del spread soberano en Argentina. Gran parte de estas emisiones corresponde a obligaciones negociables bajo legislación argentina. No se reportaron provincias accediendo al mercado internacional en agosto y, en lo que va del año, las colocaciones se promedian en USD 1.670 millones por mes.’
Estas colocaciones aportaron dólares a las reservas, dado que los préstamos corporativos se liquidan en el Mercado Libre de Cambios (MLC) en un plazo de 180 días.
No obstante, en el último día del mes, el dólar no mostró cambios significativos. En el MLC se operaron USD 593 millones, y el Banco Central adquirió solo 46 millones. El dólar mayorista descendió $3,50 a 1.508,50, lo que representa un aumento del 0,94% en el mes, mientras que el dólar se apreció un 0,50% frente a las principales monedas y la inflación local se estima en alrededor del 1,8%.
Según la consultora de Andrés Reschini, ‘contamos con un Tipo de Cambio Real Multilateral que ha mantenido cierta estabilidad en los últimos meses, con un incremento del 1,2% desde fines de abril y un aumento del 0,6% en agosto. La temporada alta de ingreso de divisas va quedando atrás, y en el mes que cerramos, el BCRA compró USD 768 millones, en contraposición a los USD 2.162 millones de julio.’
Y prosiguió: ‘En septiembre, la estacionalidad sigue siendo baja, y como contrapartida, la demanda de pesos también. Sin embargo, el sector energético sigue impulsando y atenuando la caída estacional en la liquidación de divisas, además de que los commodities agropecuarios han mostrado una fuerte recuperación, lo que será crucial para el gobierno que busca mantener estable el tipo de cambio en el último cuatrimestre del año.’
Simultáneamente, las tasas de interés han decrecido. Las tasas a mediano plazo ahora ofrecen un rendimiento del 2,09% gracias al incremento de las LECAP, bonos de tasa fija que determinan la política monetaria.
La Bolsa tuvo una jornada favorable, con el Merval de acciones líderes elevándose un 1,8% en pesos y un 2,6% en dólares, aunque concluyó el mes con una caída del 7,8% en pesos y del 9% en dólares.
En los mercados interbancarios, había indecisiones sobre el posible repunte de las acciones. Hasta ahora, no hay señales de que el panorama internacional haya mejorado, a excepción de algunos movimientos de la ONU y otros países que resultaron ineficaces, mientras que el petróleo aumentaba un 0,50% y el Brent cotizaba a 91,20 dólares. El oro creció un 0,30% y el dólar se fortalecía, mientras que los tres índices de referencia de las Bolsas de Nueva York apuntaban a un posible ascenso.







