Uno de los consejos más destacados por parte de estos expertos es la revisión periódica del estado de la goma de sellado de la puerta, ya que una fuga de frío obliga al compresor a trabajar más de lo necesario.
La goma que rodea la puerta juega un rol fundamental al evitar que el aire frío se escape y que el aire caliente entre en el interior. Cuando esta se encuentra reseca, deformada o dañada, el compresor se activa con mayor frecuencia para mantener la temperatura adecuada, lo que se traduce en un aumento del consumo eléctrico.
Una manera sencilla de verificar si el burlete sella correctamente es introducir una hoja de papel entre la puerta y el marco. Si al cerrar la puerta el papel se retira con facilidad, es posible que la goma no esté cumpliendo su función de manera eficiente.
Además de la verificación del burlete, los técnicos sugieren adoptar prácticas que mejoren el rendimiento del electrodoméstico. Estas acciones ayudan a disminuir la carga del motor y a mantener una temperatura más uniforme.
La ubicación de la heladera también tiene un impacto en su consumo energético. Los expertos aconsejan situarla alejada de fuentes de calor como hornos, cocinas, estufas o ventanas expuestas a la luz solar directa. Asimismo, es recomendable dejar espacios libres detrás y a los lados del aparato para permitir una adecuada ventilación del motor.
En situaciones donde la temperatura exterior es elevada o la ventilación es insuficiente, la heladera requiere un esfuerzo adicional para mantener una temperatura adecuada.
Otro aspecto clave es la limpieza del área trasera del electrodoméstico. Con el tiempo, el polvo tiende a acumularse sobre el condensador, lo que dificulta la disipación del calor. Limpiar esta área de manera regular, siempre con el aparato desenchufado, contribuye a mejorar su eficiencia y puede ayudar a reducir el consumo eléctrico.







