“El segundo semestre creo que empieza un período de menor abundancia o de escasez relativa donde las fuentes de demanda van a seguir ahí vigentes. Son viajes, importaciones y atesoramiento”, indicó Lacunza durante una entrevista en el programa “Esta Mañana” de Radio Rivadavia.
El exfuncionario resaltó que, a pesar de la apreciación del tipo de cambio en los últimos meses, la mantención de las restricciones actuales implica un costo para la inversión y el empleo que el Gobierno debería considerar.
En su análisis sobre la situación económica del país, describió lo que califica como una “economía bipolar”. Por un lado, las variables nominales, como la inflación y el riesgo país, evidencian signos de estabilidad y previsibilidad luego de un periodo crítico de diez meses con incrementos constantes.
No obstante, advirtió que “las luces verdes son más verdes y las rojas más rojas”, en alusión a que, mientras los precios muestran signos de calma, la actividad económica y el consumo permanecen en niveles muy bajos.
Lacunza explicó que la inversión productiva ha registrado caídas durante cuatro trimestres consecutivos, lo que sugiere que aquellos que deben incorporar empleados todavía conservan “sus reservas” sobre lo que depara el futuro. En cuanto al reacomodamiento de las tarifas de servicios públicos, defendió la reducción de subsidios para evitar el “autoengaño” social.
Comentó que lo que no se paga directamente en la boleta de luz o gas, se termina cubriendo a través de impuestos o la emisión que provoca inflación.
“Hace 2 años y medio más o menos pagábamos el 20% de lo que realmente costaba la luz que consumíamos. Ahora más o menos pagamos el 75%”, precisó, considerándose que el ajuste restante será menos doloroso puesto que la mayor parte del camino ya ha sido recorrido.
Finalmente, respondió a las críticas del presidente Javier Milei respecto al manejo de la deuda en 2019. Lacunza catalogó los señalamientos sobre el “reperfilamiento” de la deuda como un intento de desviar la atención y defendió dicha decisión como un recurso necesario para prevenir una hiperinflación o una crisis social similar a la de 2001.
Comparó la gestión de la crisis con una situación de urgencia médica: “Si te estás desangrando ponés un torniquete. Ahora no dejes el torniquete, el cepo 7 años porque te agarra trombosis”.
Para el exministro, la vigencia de los controles cambiarios actúa hoy como ese torniquete que, si se sostiene por demasiado tiempo, termina ahogando la recuperación de la inversión y el empleo.







