El Instituto de Economía de la UADE, bajo la dirección de Fausto Spotorno, ha publicado una comparación de las tasas en todo el territorio nacional. Tomando como referencia un automóvil valorizado en 40 millones de pesos, Córdoba se posiciona como la provincia con los costos más bajos para el registro, con una tasa del 1,07 %. Patentar dicho vehículo en esta provincia representa un gasto de poco más de 420.000 pesos.
La provincia de Buenos Aires ocupa el segundo puesto, donde el impuesto al registro es del 1,59 %, lo que significa que la patente del mismo vehículo asciende a 630.000 pesos. En tercer lugar, Mendoza tiene una tasa del 1,83 % y un costo de registro que supera los 700.000 pesos.
En el extremo opuesto de la escala se encuentran San Luis, Entre Ríos y Río Negro. En San Luis, la tasa de 2,94 % implica que registrar un automóvil de 40 millones de pesos cuesta 1.176.000 pesos. Entre Ríos incrementa la alícuota a 3,33 %, llevando el costo a 1.330.000 pesos. El caso más elevado se presenta en Río Negro, donde el impuesto alcanza el 3,5 %, y el monto a pagar por el registro del auto es de 1.400.000 pesos.
La periodista especializada en Economía, Cecilia Boufflet, explicó que las provincias con industrias automotrices tienden a mantener tasas impositivas más bajas debido a la influencia de las fábricas y una política productiva alineada con el sector. “La provincia de Córdoba es una provincia que tiene radicación de automotrices, que ha tenido siempre una agenda proindustrial, productiva, muy vinculada al desarrollo de la industria automotriz y probablemente eso también ha hecho que haya un incentivo específico a no gravar con impuestos altos el registro de un auto”, observó.
Por otro lado, las provincias con tasas impositivas más altas justifican sus niveles tributarios con necesidades de financiamiento específicas o por una falta de presión de los sectores industriales para reducir los impuestos. “Cada provincia va a poner un argumento en eso. Esta plata la usamos para tal cosa, este fondo es para tal otra. Ahora, después, la asignación específica de ese impuesto no existe como tal”, agregó Boufflet.
Asimismo, la periodista destacó que el impuesto “va a la bolsa de impuestos de cada provincia, y después depende de qué sectores tienen más capacidad o cuál es el impacto que tiene el registro de determinadas cosas en el lugar. Es a donde elige poner el impuesto ese que pasa un poco desapercibido”.
Es importante mencionar que la compra de un automóvil nuevo no solo implica el abono del precio del vehículo y el impuesto provincial por el registro, sino que también conlleva otros gastos obligatorios, como tasas municipales, seguros, patentes anuales y diversos costos administrativos adicionales.
Las variaciones en la carga impositiva entre provincias y la falta de una asignación clara sobre el destino de esos fondos son aspectos relevantes a considerar al momento de registrar un auto.







