Carlos Bernardo Cherniak, embajador y representante permanente de Argentina, hizo esta afirmación con firmeza durante la sesión ordinaria del Consejo Permanente del organismo, subrayando que “no son momentos para ambigüedades”. Cherniak insistió en que “la Argentina reafirma su rechazo a toda acción orientada a desestabilizar el orden democrático o alterar la institucionalidad del Gobierno constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia”.
Su intervención tuvo lugar en el contexto de una reunión convocada por la OEA para analizar la situación política en Bolivia, que, a dos semanas de iniciarse los bloqueos, presenta 47 puntos de corte activos en seis de sus nueve departamentos. La protesta, que comenzó con reclamos por aumentos salariales, ha evolucionado hacia exigencias de renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira, afectando a los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba, Santa Cruz y Chuquisaca.
Cherniak hizo un llamado a todos los actores políticos y sociales a resolver sus diferencias “por vías institucionales, privilegiando el diálogo, el respeto a las autoridades democráticas y la preservación de la paz social”. Además, defendió el uso del Hércules C-130, que Evo Morales había calificado como parte de una supuesta cooperación militar, aclarando que fue una misión humanitaria destinada a trasladar suministros al departamento de La Paz.
Previamente, el canciller Pablo Quirno había rechazado enérgicamente esa acusación al hablar con radio Mitre: “La Argentina ha contribuido con un avión Hércules para transportar alimentos, que son alimentos bolivianos, para sortear los bloqueos que están realizando quienes simpatizan con Evo Morales”. Agregó: “Esto comprueba lo que es el eje del mal”.
Cherniak también contextualizó la crisis boliviana en un marco regional, afirmando que “la estabilidad democrática de nuestros países no es solamente un asunto interno. Constituye también un valor compartido del sistema interamericano”. Señaló que un vecindario democrático es “funcional también a la seguridad regional y a la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales”, recordando que la diplomacia preventiva es una herramienta que la OEA puede utilizar para cumplir su misión, como se demostró en el caso de las elecciones en Honduras.
Durante la misma sesión, el canciller boliviano, Fernando Aramayo Carrasco, advirtió sobre “una serie de hechos que amenazan gravemente el orden democrático” en su país, describiendo acciones que, en su opinión, “exceden el legítimo ejercicio de la protesta social y política” y que persiguen “generar condiciones de desestabilización institucional”.







