La aparición de ballenas y ballenatos sin vida en las costas de Puerto Madryn continúa en aumento, generando preocupación en la comunidad. Ante esta problemática, la Secretaría de Ecología local ha implementado un protocolo destinado a determinar la intervención necesaria en cada caso, considerando factores como la localización del cadáver, su estado y el potencial riesgo para la salud pública. Si bien el hallazgo de ballenatos muertos durante la temporada no es motivo de alarma, este año se reportan números por encima de lo habitual. Desde junio, los varamientos se han producido de manera continua en Puerto Madryn y la Península Valdés, sin las pausas comunes entre ambos meses. El momento más crítico ocurrió recientemente, cuando cinco ballenas francas australes fueron encontradas muertas en menos de 48 horas, algunas de ellas en la costanera de la ciudad. Este aumento en los casos ha generado un debate sobre el procedimiento a seguir con cada cuerpo. El protocolo establecido por la Secretaría de Ecología y Protección Ambiental local no contempla el enterramiento automático. Se requiere primero identificar la especie, registrar la ubicación, estimar el tamaño del animal y documentar su estado. Solo después se selecciona el lugar adecuado para el entierro, considerando distancia de las mareas, erosión costera y la posibilidad de afectar napas de agua. A la hora de intervenir, se delimita un perímetro de seguridad de 100 metros alrededor del ejemplar. Se prohíbe perforar el cuerpo para liberar gases de manera independiente. En las playas turísticas, la cartelería no menciona al animal y se limita a advertir sobre el riesgo, evitando atraer curiosos. El licenciado en Gestión Ambiental Víctor Fratto, que forma parte del Programa de Monitoreo Sanitario de la Ballena Franca Austral, explicó cómo se determina si un cuerpo se traslada o se entierra en su lugar. Este criterio es más práctico que protocolar y se basa en la viabilidad del traslado. Cuando el movimiento del cadáver, ya sea por tierra o agua, no es posible debido a su peso, el terreno o el estado del mismo, se utiliza el método de “enterramiento en cercanía”. Este procedimiento se había implementado anteriormente en la provincia durante la crisis de la influenza aviar. Las máquinas trasladan el cuerpo por encima de la línea de marea más alta. Fratto aclaró: “Si se corta la cola, ya no hay forma de manipular ese animal; entonces lo que se hace es enterrarlo en el mismo lugar”. Una vez cubierto, se señala el montículo, aunque el especialista advierte que esta señalización puede ser ignorada: “No va a faltar el que va a ir a meter el palito a ver si puede sacar algo”. Actualmente, hay dos fosas en Playa Paraná y otra en una estancia cercana, que cedió terreno debido a la cantidad de casos. Fratto enfatizó que, si se observa líquido o gas en la superficie tras el entierro, es preferible no publicarlo en redes sociales; en lugar de eso, recomienda informar al 103 para tomar acciones correctivas que beneficien la salud pública. Por otro lado, persiste la interrogante sobre las causas de estas muertes. Los investigadores se enfocan en dos líneas de análisis, según la edad del grupo afectado. En los ballenatos, las primeras muestras han hallado una bacteria asociada a la erisipela, una infección que puede afectar diversos órganos, aunque estos resultados son preliminares. En los ejemplares juveniles y adultos, se indaga sobre una posible intoxicación por biotoxinas, vinculada a la marea roja. Se están analizando muestras en un laboratorio de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, en Trelew, y en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, en Mar del Plata. Ambas investigaciones aún no han concluido. Es importante señalar que, aunque el Programa de Monitoreo indica que la cantidad de varamientos se mantenía dentro de patrones históricos, Greenpeace Argentina alertó que la mortalidad observada desde junio en los golfos norpatagónicos podría establecer un récord histórico. Asimismo, exigió medidas efectivas para proteger a esta especie, actualmente considerada Monumento Natural. Estas dos interpretaciones no son necesariamente incompatibles; una temporada puede empezar dentro de límites esperados y concluir con cifras superiores, pero aún carecemos de un número consolidado o una explicación definitiva. En este momento, los laboratorios de Trelew y Mar del Plata continúan con la investigación.
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