A pesar de este tropiezo, los nipones continúan perseverando en su meta de organizar y conquistar una Copa del Mundo en las próximas dos décadas. Como parte de esta estrategia, están desarrollando una experiencia innovadora en Europa: han creado una especie de ‘Casa Japonesa’, que actuará como puente para los futbolistas locales antes de incorporarse a equipos de elite y a la selección nacional. Esta iniciativa busca dotar a los jugadores de un plus intangible que ha sido esquivo en instantes cruciales, particularmente frente a rivales que les generan un respeto desmedido.
El club seleccionado para este propósito es el Sint-Truiden (STVV), un modesto equipo de Bélgica ubicado en una ciudad del mismo nombre, en la provincia de Limburgo, con una población de aproximadamente 41.500 habitantes, no muy lejos de Países Bajos. Fundado en 1924, conocido como Los Canarios debido al color amarillo de su camiseta, el equipo cuenta con un historial que incluye descensos y ascensos, pero carece de logros destacados, salvo un subcampeonato en la temporada 1965-66 y dos finales de Copa, ambas perdidas en 1971 y 2003. Sin embargo, en la última temporada lograron un notable tercer puesto, permitiéndoles por primera vez participar en la fase de liga de la Conference League, la tercera competición europea.
“En su día buscamos exactamente esto: un club de nivel medio para que nuestros jugadores se acostumbren al entorno y el estilo de juego europeo”, comentó el exdirector general del FC Tokyo y actual mánager general del Sint-Truiden, quien logró convencer a un multimillonario dueño del comercio electrónico, de realizar una inversión considerada de largo plazo y con un toque de patriotismo.
Los resultados no tardaron en llegar. Apenas meses después de hacerse con la totalidad del club en 2018, los primeros fichajes fueron Takehiro Tomiyasu, Wataru Endo y Daichi Kamada. Tomiyasu fue transferido al Bologna por 7 millones de euros un año y medio después, y en 2021 el Arsenal decidió incorporarlo por 18,6 millones de euros. Kamada, quien llegó al club después de jugar en el Eintracht Frankfurt y Lazio, se unió a él en Crystal Palace. Endo, figura del Stuttgart durante cinco temporadas, luego se incorporó al Liverpool. Estos ejemplos han avalado el proyecto y han incrementado el interés de clubes europeos por los futbolistas japoneses.
“Cuando empezamos solo había tres jugadores japoneses en Bélgica. Ahora hay 25 entre la primera y segunda división, y 150 en toda Europa”, expresó con orgullo el mánager, quien ha visto cómo la cantidad de compatriotas en su club ha superado lo inicialmente planeado. Actualmente, hay ocho nipones en el plantel, en comparación con diez belgas.
La reciente inclusión de siete futbolistas de los 26 convocados para el último Mundial, quienes tuvieron alguna experiencia en el Sint-Truiden, valida el enfoque de la institución. Además de los mencionados, otros como el arquero Zion Suzuki, el defensor Shogo Taniguchi, el extremo Keito Nakamura y el juvenil Keisuke Goto, que ahora milita en un club alemán, también formaron parte del STVV.
La decepcionante actuación de Japón en la Copa del Mundo 2002 motivó a Tateishi a idear formas para aumentar la experiencia internacional de los futbolistas nipones. Su objetivo era trasladar talento a Europa en etapas tempranas, inicialmente a través de la reducción de los precios de transferencia, pero al ver que no obtenía los resultados esperados, optó por crear un club japonés en el epicentro del fútbol mundial, lo que logró en 2017.
El proyecto, que ha captado la atención de otros países asiáticos, se dinamizó en julio de 2025, cuando un holding japonés adquirió el 19,9 % de las acciones del club. Esta empresa, con trayectoria en el deporte, busca unir fuerzas con el Sint-Truiden para fomentar iniciativas futbolísticas transnacionales, asegurando un fortalecimiento en el ámbito deportivo.
Así, el club belga se ha integrado en un grupo de clubs japoneses que han estado colaborando con el Sint-Truiden. “Es como un modelo de propiedad compartida”, subraya el mánager general.
La clasificación para la fase principal de la Conference League representa un importante avance para el Sint-Truiden, que anteriormente solo había jugado la desaparecida Copa Intertoto en 1999 y 2003. Las expectativas han cambiado, y el club se ha convertido en un lugar ideal para que los futuros integrantes de la selección japonesa se preparen y se adapten antes de dar el salto al fútbol europeo, buscando adquirir la madurez y el conocimiento necesarios para evitar futuras decepciones en los torneos mundiales.







