Las industrias extranjeras dominan el sector industrial argentino, operando con tecnologías desarrolladas en sus centros de investigación y desarrollo. Estas empresas llevan a cabo la producción y ensamblaje en el país, utilizando bienes de capital e insumos importados de sus cadenas de suministro globales.
2. Hacia el desarrollo tecnológico propio
Para fomentar el crecimiento de cadenas productivas locales, se puede considerar la adopción de las herramientas utilizadas en naciones desarrolladas. “El Banco Mundial calcula que cerca del 3,5 % del PIB de los países desarrollados y el 4,5 % de los países en desarrollo ya se destina a algún tipo de subsidio o inyección de capital en ‘sectores estratégicos’” (Álvaro García Linera).
Entre las estrategias propuestas para promover el desarrollo con tecnología nacional se incluyen: – Incentivos fiscales mediante la imposición de aranceles más altos a partes importadas que pueden ser producidas localmente, o alícuotas incrementadas en el impuesto a las ganancias para empresas que no integren sus cadenas en el país o que importen productos finales. – Integrar el sistema de Ciencia y Tecnología con la industria nacional, fusionando las capacidades científicas y tecnológicas locales con el tejido productivo, para crear un verdadero complejo científico-tecnológico-industrial que sustituya la tecnología importada. – Las empresas en las que el estado tiene la mayoría accionaria deben liderar el desarrollo de cadenas productivas nacionales, apoyándose en el sistema nacional de Ciencia y Tecnología. Esta sinergia fortalecería la colaboración entre el sector productivo y el sistema científico-tecnológico.
Particularmente, en YPF, donde el estado tiene participación mayoritaria, se debe promover un modelo que trascienda el enclave extractivo y se convierta en un motor de desarrollo nacional construyendo, junto a Y-TEC, cadenas productivas y llevando a cabo una “sustitución inteligente de importaciones”.
Al igual que en naciones con un alto nivel de desarrollo industrial como Estados Unidos, la Unión Europea, China, Corea del Sur, Japón y Brasil, Argentina debe establecer la interacción entre ciencia, tecnología y producción.
Las universidades nacionales jugarán un papel crucial, ya que representan gran parte de la actividad en ciencia y tecnología en el país, con aproximadamente el 85% de los investigadores de CONICET trabajando en institutos que tienen doble dependencia con estas universidades.
Un precedente exitoso en la cooperación entre organismos científicos y la industria nacional es el Servicio de Asistencia Técnica a la Industria (SATI), creado por Jorge Sábato en 1961 como colaboración entre la CNEA, la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina y empresas líderes del sector.
3. El sistema de Ciencia y Tecnología en perspectiva
Se ha demostrado que los países con un mayor PBI per cápita tienen una mayor cantidad de investigadores por cada persona empleada. Esta relación debe ser evaluada con cuidado: no se puede suponer que un aumento automático del sistema de Ciencia y Tecnología provocará un crecimiento del PBI, ni viceversa; ambas variables deben evolucionar de manera conjunta en el modelo propuesto.
4. Y-TEC como modelo a seguir
Desde 2012, Y-TEC, con YPF controlando el 51% de las acciones y CONICET, el 49%, opera en el sector de Gas y Petróleo. Los investigadores y el personal de apoyo a la investigación de CONICET que trabajan en Y-TEC mantienen su relación laboral con esta última.
CONICET paga a sus investigadores y técnicos según el escalafón respectivo, mientras que Y-TEC entrega una bonificación adicional de productividad, asegurando que los trabajadores de Y-TEC alineados con CONICET reciban los mismos salarios y beneficios que sus colegas en funciones equivalentes.
La evaluación de los investigadores de CONICET en Y-TEC toma en cuenta sus contribuciones a las tecnologías de la empresa, su labor en la formación de nuevos investigadores, y en menor medida, su aporte a la ciencia en general.
Además, Y-TEC colabora con proyectos y unidades ejecutoras de CONICET y universidades mediante convenios específicos. El capital de Y-TEC fue inicialmente financiado por CONICET y YPF; sus ganancias se reinvierten en nuevos equipos y su mantenimiento.
5. Propuestas para el futuro
5.1. Establecimiento de una empresa nacional de servicios petroleros
YPF enfrenta una notable dependencia de empresas de servicios internacionales, lo que incrementa sus costos operativos. Horacio Marín, CEO de YPF, indicó que “el costo de producir petróleo en Vaca Muerta es hasta un 35% mayor que en los EE. UU.”.
A pesar de contar con un personal técnico altamente capacitado y el respaldo de Y-TEC, YPF aún no ha creado su propia unidad de servicios petroleros, lo que es esencial para impulsar la cadena de valor local.
5.2. Fomento de nuevas fábricas de tecnología
Siguiendo el ejemplo de Y-TEC, Argentina puede establecer, en asociación con empresas líderes, nuevas fábricas de tecnología en áreas como siderurgia, extracción e industrialización de litio, maquinaria agrícola, vacunas y medicamentos, además de revitalizar el ecosistema nuclear con la colaboración de CNEA, NASA, INVAP e IMPSA.







