“Estamos con un ecosistema de pagos mucho más competitivo, en donde el poder ahora lo tienen los comercios”, afirmó González. La ejecutiva recordó que hace una década las alternativas eran significativamente más limitadas. Hoy en día, cualquier comercio puede contar con dos o tres terminales en el mostrador y uno o dos códigos QR activos de manera simultánea.
Esta diversidad, subrayó González, no solo obliga a los adquirentes a competir por la captación de nuevos clientes, sino también por cada operación específica. “Competimos por cada transacción que se realice en los comercios”, expresó. Para los comerciantes, esta realidad agrega una capa de complejidad operativa, ya que deben gestionar y conciliar varios métodos de cobro de manera paralela, cada uno con sus propias condiciones y procesos de liquidación.







