Guillermo Barros Schelotto, de 53 años, tiene la responsabilidad de liderar este proceso, asumiendo el rol de entrenador y mentor. Vélez debutó en el torneo Clausura con una victoria de 1 a 0 frente a Instituto, donde 12 de los jugadores en el campo, incluyendo el banco de suplentes, eran menores de 20 años.
Uno de ellos es Tobías Andrada, un prometedor talento de 19 años, buscado por un reconocido club que desafía las dificultades económicas del torneo local al adquirir jugadores como si estuviera en una liga más competitiva. También está Thiago Silvero, un defensor de 20 años, quien forma parte de este equipo renovado.
El banco de suplentes genera interrogantes sobre si estos jugadores están siendo desarrollados correctamente o si el sistema los está presionando antes de tiempo. En el partido contra Instituto, jugadores como Luca Feler (18), Dilan Godoy (20) y Alex Verón (17) ingresaron al campo, mostrando la confianza del cuerpo técnico en sus capacidades.
Además, están en espera de su oportunidad otros jóvenes como Thiago Aguirre (17), Agustín Cortez (19) y Juan Policella, un delantero de solo 16, quien apenas hace un año competía en la séptima división.
Durante una declaración reciente, Barros Schelotto abordó esta situación con serenidad, afirmando que la directiva del club ha decidido confiar en los jóvenes este semestre. “El hincha deberá entender que hoy el 65% del plantel está constituido por jugadores formados en Vélez”, señaló.
El técnico también enfatizó la importancia del aliento del público hacia los jóvenes. “Hay chicos que necesitan tiempo, aliento y no gritos. Nosotros estamos para prepararlos y que estén a la altura”, dijo, adoptando un enfoque casi psicológico con sus jugadores.
Este compromiso con los jóvenes jugadores se observa también en Talleres, un equipo que sigue un camino similar de reestructuración. En su reciente derrota por 1 a 0 ante Newell’s, la nueva dirección técnica utilizó a siete jugadores menores de 20 años en el banco.
“Simón Escobar va a competir por su lugar con otros defensores. Thiago Aguirre es un atacante veloz y completo. Todos los jóvenes han mostrado cosas interesantes y seguramente los van a ver en los primeros partidos”, afirmó el entrenador, presentando sus jugadores al público.
La pasión del técnico por el juego, especialmente en cuanto a la cercanía con sus jugadores jóvenes, contrasta con su arrebato habitual ante las decisiones arbitrales. Es un desafío significativo, teniendo en cuenta que muchos de estos futbolistas provienen de ligas menores. “Tengo gran confianza en este grupo, tenemos que asumir la responsabilidad y creemos en estos jugadores. La mitad del equipo durante el último partido fue formado en nuestra cantera, lo cual refleja un trabajo sólido”, manifestó.
Las reflexiones de Barros Schelotto ponen de relieve una problemática más amplia del fútbol argentino. Lejos de ser un caso aislado, la situación de Vélez se presenta como un ejemplo de las dificultades que enfrentan varios clubes. “Existen diversas razones que justifican las limitaciones en las contrataciones. Considerando el mercado y lo que tengo disponible, no veo necesario traer nuevos jugadores”, expresó.
No obstante, el entrenador reconoce que cuenta con la valiosa experiencia de futbolistas más veteranos, como Rodrigo Aliendro, Manu Lanzini y Lisandro Magallán, quienes son esenciales para guiar a los más jóvenes en este complicado camino.
Claudio Aquino, quien también vivió la experiencia de la cantera, destacó la importancia del proceso en la formación de los jóvenes. “Vélez es un club modelo en ese sentido, muchos de los que salieron campeones eran juveniles que llevaban varios años en el club, no habían estado solo medio año”, resaltó, subrayando que no hay que apresurar el desarrollo de los chicos.
La discusión sobre cómo manejar la transición de estos jóvenes jugadores al primer equipo es crucial. Ni todos están listos, ni se pueden lanzar a las grandes exigencias sin la adecuada preparación. Esto puede ser un desafío tanto para los clubes como para el futuro del fútbol argentino. La necesidad de equilibrar el desarrollo técnico y el rendimiento inmediato se convierte en una máxima en este contexto.







