El 24 de junio de 1990, en el Stadio Delle Alpi, Brasil se presentaba como el gran favorito. Contaba con una de las generaciones más talentosas de su historia, con Careca, Alemão y Dunga como estandartes, y había llegado al partido sin perder. Argentina, en contraposición, arribaba desgastada: actual campeona, pero con un rendimiento irregular y un Maradona que cargaba solitariamente con el equipo. El clásico sudamericano se presentó desventajoso para Argentina: Brasil tuvo dos tiros en el palo y más de diez oportunidades claras, mientras que Sergio Goycochea, que entró al Mundial casi por casualidad tras la lesión de Nery Pumpido, se destacó como una de las grandes figuras. Sin embargo, a los 35 minutos del segundo tiempo, Maradona tomó la pelota en el mediocampo y cambió el rumbo del partido con una memorable asistencia a Caniggia. Brasil quedó fuera del torneo sin comprender del todo cómo ocurrió.
Más de tres décadas después, el guion se repitió de manera inesperada en Nueva Jersey. El conjunto brasileño llegaba nuevamente como favorito, con Vinicius como figura central y una generación que enfrentaba la presión de una nación ansiosa por su sexta estrella. Noruega, en cambio, afrontaba su primer Mundial desde 1998, y pocos le otorgaban verdaderas posibilidades de avanzar. Sin embargo, Erling Haaland decidió que era su noche: aunque estuvo casi ausente durante la mayor parte del partido, apareció en el momento preciso para anotar dos goles que terminaron con los sueños brasileños. En el arco, Nyland se comportó como el nuevo Goycochea: atajó un penal, se erigió como un muro y privó a Brasil de cualquier posibilidad de reacción.
Así, se rompió la racha del equipo brasileño, que había llegado, al menos, hasta cuartos de final en las últimas ocho ediciones de la Copa del Mundo. Remontándonos a 1994, cuando Brasil obtuviera su cuarta estrella en Estados Unidos, un plantel liderado por Romario y Bebeto ganó por penales en la final ante Italia, que tenía a Roberto Baggio como figura central.
En 1998, Brasil estuvo cerca de repetir la hazaña con Ronaldo Nazario, pero el anfitrión aprovechó que el destacado brasileño llegó en condiciones limitadas a la final y le propinó una derrota de 3-0 en el Stade de France. El temible 9 tuvo su revancha en Corea-Japón cuatro años después, destacándose junto a Ronaldinho, Cafú y Roberto Carlos, y llevando a Brasil a conquistar su quinto título mundial.
Desde entonces, la fortuna y el rendimiento comenzaron a alejársele a Brasil. Sufrió eliminaciones en cuartos de final ante Francia en 2006 y ante Países Bajos en 2010, además de la histórica derrota del Mineirao en 2014, donde cayó 7-1 ante Alemania en semifinales. Tras aquella derrota, Brasil nunca logró recuperarse completamente: fue eliminado en cuartos en Rusia 2018 por Bélgica y en Qatar 2022 ante Croacia. Un patrón se repite en las estadísticas: todas las últimas eliminaciones de Brasil en Mundiales se han producido ante equipos europeos.
La historia reciente de Brasil en los Mundiales es la crónica de una potencia que ha perdido su mística. Desde aquella noche de 2002 en Yokohama, donde Ronaldo y compañía se consagraron campeones, el equipo no ha vuelto a tocar el cielo. Hoy, con Haaland y Nyland como protagonistas, se inscribe un nuevo capítulo oscuro en la historia verdeamarela. Surge así una pregunta que resuena en el mundo del fútbol: ¿cuándo volverá Brasil a ser lo que fue?







