Bajo la presidencia de Mauricio Macri, el partido ha sido un socio clave del gobierno mileísta a lo largo de este período, a pesar de las diferencias en los enfoques y en la toma de decisiones que han surgido, especialmente en los últimos meses.
La problemática relacionada con Adorni, el jefe de Gabinete que enfrenta un escándalo judicial por no poder justificar un patrimonio de $ 944 millones, ha generado un quiebre en la postura de apoyo que hasta ahora tenía el PRO hacia el Ejecutivo.
Un tuit del pasado viernes ilustró claramente el estado actual de esa relación: “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, se manifestaba desde la cuenta del partido. El mensaje es contundente: el PRO reclama la renuncia del jefe de Gabinete.
El PRO otorga un plazo de ocho días al Gobierno para decidir sobre la permanencia de Adorni en su cargo. El jefe de Gabinete debe mostrar un “gesto de grandeza”, algo que hasta ahora parece reacio a hacer, o bien el Presidente debe optar por su destitución.
Si no se producen alguno de estos desenlaces, fuentes cercanas al PRO indican que, si no hay resolución antes del 23, el partido consideraría respaldar la moción de censura y su eventual interpelación en el Congreso.
Otro aspecto relevante es que, antes de avanzar con un emplazamiento, se requiere contar con el quórum necesario en la Cámara de Diputados. El PRO dispone actualmente de 12 votos, los cuales son cruciales para alcanzar los 129 votos que la oposición necesita.
La incertidumbre persiste respecto a si todos los diputados del partido se alinearán para facilitar el tratamiento del tema, más allá de la decisión de llevarlo a comisiones.
Previo a la sesión del 23, el Senado tiene programada una reunión este jueves para abordar otros proyectos, como la inviolabilidad de la propiedad privada y otros nombramientos judiciales. En este marco, el kirchnerismo también busca confirmar la interpelación.
El bloque del PRO se ha reducido a solo tres integrantes, liderados por Martín Goerling Lara, aunque operará en consonancia con las discusiones que se realicen en el ámbito partidario y en la Cámara de Diputados, donde Cristian Ritondo es la figura clave.
De forma similar a lo que ocurre en la Cámara baja, la oposición aún se encuentra lejos de habilitar el tratamiento de la interpelación a Adorni. Sin embargo, nadie desea ser percibido como cómplice en las actuaciones del jefe de Gabinete.
Un aspecto que está claro dentro del PRO es que, si se decide avanzar con el emplazamiento, se intentará evitar que ello se interprete como un apoyo a una moción impulsada por el kirchnerismo. “No les vamos a dar caldo de cultivo”, afirmó recientemente el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, figura relevante en la gestión de Jorge Macri.







