Durante el evento, el mandatario reafirmó su sólida relación con el judaísmo e Israel, describiendo a este último como el “bastión de Occidente”. Además, expresó que la lucha contra el antisemitismo va más allá de la defensa de un solo pueblo, convirtiéndose en un esfuerzo crucial por adoptar los valores de la civilización ante una creciente hostilidad global.
“Si se llevaran puesto a Israel, se van a llevar puesto a Occidente”, advirtió, subrayando que el enfoque argentino sobre esta cuestión es tanto una causa justa como una necesidad geopolítica urgente.
En este contexto, el presidente equiparó la lucha contra el antisemitismo con la lucha global contra el terrorismo, señalando el reciente resurgimiento de una “alianza implícita entre la izquierda radical y el terrorismo islamista” tras los ataques de Hamas del 7 de octubre.
Milei también reflexionó sobre la “relación histórica especial” de Argentina con el Holocausto. Aunque destacó el valioso aporte de la comunidad judía más numerosa de la región, criticó el hecho de que el país haya acogido en el pasado a “criminales de guerra nazis y colaboradores que buscaban refugio después de la Segunda Guerra Mundial”.
Por esta razón, defendió la iniciativa de la Cancillería para abrir los archivos relacionados con la Segunda Guerra Mundial y mencionó las recientes acciones ejecutivas que designaron a Hamas y a la Guardia Revolucionaria iraní como organizaciones terroristas.
Hacia el final de su discurso, Milei anticipó que se establecerán en los próximos días comités, talleres y grupos de trabajo centrados en la presencia nazi en Argentina, los sobrevivientes del Holocausto, la educación, el antisemitismo, el negacionismo y los crímenes de lesa humanidad.
“Esa agenda refleja la amplitud de la tarea y la profundidad de la responsabilidad. Concebimos la presidencia argentina del IHRA más allá de un mandato de 12 meses”, afirmó el presidente.
Y añadió: “Creemos firmemente que es una oportunidad histórica para que América Latina tome partido de forma clara en esta disputa civilizatoria, y que con esto logre elevarse en el gran concierto de las naciones haciendo honor a su tradición de lucha por los derechos humanos y su compromiso con la civilización occidental”.
La apertura del plenario contó con la presencia del ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno; del presidente de la IHRA, Marcelo Mindlin; y de la secretaria General de la IHRA, Micaela Küchler, entre otros.
Milei expresó su honor por recibir a las delegaciones en Buenos Aires y formalmente lanzar los trabajos de la presidencia argentina de la IHRA. “Este mandato adquiere forma en esta sala, con delegaciones de todo el mundo y una agenda ambiciosa”, aseguró.
“Que Argentina sea el primer país latinoamericano en presidir la IHRA nos enorgullece profundamente”, dijo, enfatizando que el compromiso con la lucha contra el antisemitismo es un reflejo de los principios morales que orientan su gobierno.
El presidente recordó que Argentina tiene una relación histórica especial con el Holocausto, y cómo recibió a miles de sobrevivientes que contribuyeron a enriquecer la identidad nacional. No obstante, mencionó la necesidad de confrontar también el hecho de que se brindó refugio a criminales nazis.
La Cancillería, impulsando la iniciativa de acceso a los archivos vinculados con el Holocausto, busca asegurar que cada documento preservado sea un triunfo de la verdad sobre el silencio.
Como parte de sus actividades, la presidencia argentina tiene como objetivo expandir la labor de la IHRA en América Latina. “Nuestra región no es inmune al odio. Esta presidencia busca construir conciencia antes de que la indiferencia dé paso a la intolerancia”, concluyó Milei, subrayando la profundidad del antisemitismo como un fenómeno a entender y abordar.
El presidente recordó que el reconocimiento del odio hacia los judíos tiene raíces históricas profundas, afirmando que combatir el antisemitismo es, en última instancia, defender la moral que fundamenta la civilización.
“Hoy tenemos que aceptar que el antisemitismo global no ha retrocedido; solo se ha reorganizado”, advirtió, refiriéndose a los eventos recientes que demuestran la continuidad del odio.
Milei destacó que el ataque de Hamas no solo fue un hecho desestabilizador, sino también una revelación de un resurgimiento del antisemitismo, y enfatizó la importancia de defender a Israel como parte integral de la defensa de Occidente.
Aseguró que la lucha por la defensa de Israel es una causa tanto noble como utilitaria, afirmando categóricamente que el fracaso en esta lucha podría traer consigo consecuencias devastadoras para el mundo occidental en su conjunto.







