El politólogo Andrés Malamud analizó la controversia de los presuntos sobresueldos en la administración de Javier Milei, vinculando el caso del jefe de Gabinete Manuel Adorni con una práctica histórica y estructural del Estado argentino.
Malamud afirmó que se trata de “sobresueldos” y señaló a la ex-SIDE (actual AFI) como la principal fuente de estos fondos no declarados, debido a su naturaleza de “fondos reservados” que no requieren detalle de gasto. Explicó que la rigidez de las escalas salariales del Estado obliga a recurrir a estos mecanismos paralelos, como la SIDE o entes cooperadores, para poder retribuir a personal clave.
El analista contextualizó la situación, mencionando que él mismo percibió pagos por esta vía durante el gobierno de Fernando de la Rúa, despojando al caso Adorni de singularidad. Sin embargo, criticó la contradicción del oficialismo, que utiliza las mismas prácticas que criticó vehementemente bajo el lema anti-casta.
Malamud concluyó que el problema es estructural y que el aumento presupuestario del organismo de inteligencia no se destina solo a espionaje, sino también a pagar a figuras del oficialismo y la oposición. A su juicio, el sistema de retribución salarial del Estado está tan disfuncional que el uso de sobresueldos se ha convertido en una condición necesaria para que la administración pueda operar eficientemente.







