Hasta hace poco, Lula se refería a Trump como su “amigo”, destacando la “química” que tenían, pero ahora no duda en señalar con ironía su inclinación imperialista y su actividad en redes sociales, cuestionando su tendencia a declarar guerras.
Durante su reciente gira por Europa, el brasileño aprovechó sus encuentros con líderes europeos para criticar a Trump por su “insensata” campaña militar en Irán. En un encuentro con el primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, sugirió sarcásticamente que debería otorgársele “pronto” el Premio Nobel de la Paz a Trump para resolver los conflictos mundiales.
Al asistir a una feria de alimentos el jueves, Lula contrastó su enfoque con el del magnate estadounidense: “Mientras Trump quiere hacer la guerra, nosotros queremos enseñar al pueblo africano a hacer la paz, produciendo alimentos e irrigando el mundo”.
Expertos consultados consideran que Lula, líder del Partido de los Trabajadores y a sus 80 años, podría haber rescatado la figura de Trump para intentar recuperar terreno en las encuestas. A cinco meses de las elecciones, la popularidad de Lula ha venido cayendo drásticamente desde finales de 2025, cuando tenía alrededor de diez puntos de ventaja sobre Flávio Bolsonaro. Actualmente, estudios demoscópicos como Quaest y Datafolha muestran al senador en una posición de ligera ventaja en intención de voto.
“Estamos a pocos meses de una elección presidencial y se espera que Lula adopte posturas más firmes sobre la actuación de Trump”, afirma Vitor Sandes, politólogo y profesor asociado en la Universidad Federal de Piauí. Sandes recuerda que cuando Trump impuso aranceles del 50% a Brasil, esto desató una “evaluación positiva” del gobierno de Lula bajo el tema de la soberanía nacional.
Para Claudio Couto, politólogo de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), “no hay ninguna duda” de que Lula busca “instrumentalizar” las consecuencias negativas que el gobierno de Trump, asociado al bolsonarismo, genera en Brasil para mejorar su imagen y opciones electorales.
Luciana Santana, politóloga en la Universidad Federal de Alagoas, observa que esta nueva ofensiva contra Trump responde a una “estrategia electoral”, aunque en línea con la posición constante de Lula respecto a Estados Unidos. En esta misma línea, José Chrispiniano, antiguo asesor de Lula, sostiene que el discurso del líder brasileño “no ha cambiado tanto”, dado que “una cosa es la relación entre jefes de Estado y otra criticar la guerra”.
No obstante, Lula mismo reconoció en una entrevista reciente que Trump le “ayudaría mucho” si decidiera interferir en su contra a medida que se acercan las elecciones de octubre.







