Desde una perspectiva venezolana, se podría argumentar que Donald Trump ha buscado, desde el inicio, una figura como Delcy Rodríguez en Irán, lo que implica mantener al régimen actual pero alterando su comportamiento para que deje de representar una amenaza global. Por otro lado, Israel desea una figura similar a Corina Machado, lo que conlleva un cambio drástico del régimen, proponiendo reemplazar la teocracia iraní por un sistema más parecido al de antes de la Revolución de 1979.
Mientras esta disonancia impacta el conflicto, surgen voces autorizadas que, aunque cautelosas, auguran un panorama económico desalentador. Larry Fink, presidente de BlackRock, uno de los fondos de inversión más prominentes del mundo, ha expresado en recientes entrevistas —incluyendo a Il Corriere della Sera, El País y la BBC— su preocupación sobre el riesgo de una recesión global impulsada por el aumento del precio del petróleo. Fink advirtió que si el precio del barril alcanza niveles de US$150 de manera persistente, la economía global podría entrar en un enfriamiento significativo. Sin embargo, si la guerra culmina pronto —un término que él define como antes de mayo—, sostiene que los precios de los combustibles podrían volver a los niveles previos al conflicto.
La semana pasada, durante la CERAWeek en Estados Unidos, un evento vital en el ámbito energético, el economista Kenneth Rogoff de Harvard declaró que ya nos encontramos en una recesión y que el enfriamiento económico es evidente. Rogoff comparó la situación actual con la crisis de 1973, señalando que, en esa ocasión, la restricción del suministro de petróleo fue del 7%, mientras que hoy se encuentra en un 20%. Esto ha llevado a un aumento en los precios de los combustibles, que en Estados Unidos promedia un incremento del 30%, con variaciones entre los distintos estados. En Chile, el aumento es del 54%, y en Argentina, en el último mes, se ha reportado un incremento entre el 12% y el 16%.
Dentro del ámbito energético en Argentina, hay quienes anticipan que la implementación de un control de precios para los combustibles podría ser inminente. Este aumento, aunque menor que el registrado en Estados Unidos y drásticamente inferior al de Chile, genera inquietud sobre la estabilidad del sector.







