La ultima vez que se habían enfrentado, haya por el 9 de febrero de 2020, justo un mes antes de que comience la cuarentena y la vida de la gente y del futbol ya no fuera mas la misma, el mal arbitraje de Patricio Lousteau casi consigue que el “rojo” sea el que se lleve la victoria en esa oportunidad. Pero aun expulsando nada menos que al arquero Gabriel Arias promediando el primer tiempo, y a Leonardo Sigali a los pocos minutos de comenzado el segundo, Racing logró conseguir una victoria heroica, con 9 hombres en cancha y con el ya convertido en histórico gol del chileno Marcelo Diaz cuando el partido se terminaba.
Ayer el mal arbitraje de Mauro Vigliano, terminó por definir lo que en la cancha era merecido, pero de una manera que nuevamente deja en evidencia el pésimo momento que atraviesa el futbol argentino en materia de silbatos.
Cuando se cerraba el telón de un partido discreto a malo, en el que claramente Racing había sido el único que dentro de la mediocridad había mostrado pinceladas de buen futbol e intentado quedarse con los tres puntos, el juez Vigliano vio una falta sobre el “chino” Maggi ingresando al área rival, y pitó marcando el punto del penal.
Todo Independiente manifestó dentro del campo de juego, y luego fuera, el enojo con Vigliano por la sanción de una infracción a su entender inexistente.
Entonces Enzo Coppeti, otro que anda iluminado al igual que el chico Maggi al que le habían hecho el penal, lo transformó en el único gol del encuentro. EL 1-0 final que decretó el tercer triunfo consecutivo de Racing sobre Independiente. Algo que no ocurría desde 1993. Esta vez sí, el error arbitral definió el resultado.







